Terror y crueldad como pedagogía política

El Loco Rodríguez
Aug 29, 2017 · 3 min read

Segundo encuentro: PATRIARCADO Y MASCULINIDADES

¿Por qué Terror y Crueldad como pedagogía política?
¿Por qué juntar “El terror y la gracia” de León Rozitchner con la “Pedagogía de la crueldad” de Rita Segato?
¿Qué relación existe entre femicidio, patriarcado, producción de masculinidades y feminidades, desempleo, travesticidio, dictadura, democracia, desaparecidos?
¿Por qué todo eso debería ser el asunto — o por qué no lo ha sido prácticamente hasta ahora — que ocupa a un grupo de jóvenes psicólogos, filósofos, abogados, etc?
¿Qué tiene que ver todo eso con la producción de subjetividades?
¿Qué tiene que ver la subjetividad con la política, la economía, la historia?
¿Por qué decimos NO a las cristalizaciones ontológicas escondidas en todo tipo de afirmaciones sobre “el sujeto”?
¿Qué verdad sobre el sujeto extirpa el dispositivo clínico clásico?
¿Qué ficción fabula del sujeto?
¿Qué tiene que ver la historia personal con la historia colectiva?
¿Dada la asunción tácita de una cierta ontología de base — y no de otra- , dada una forma construida de concebir eso que llamamos el sujeto, dada una forma de concebir un método en consecuencia, y dada una cierta concepción de la cura, podemos seguir inocentemente hablando de abstinencia?
¿Hay abstinencia, por fuera del sentido común, por fuera de la propia fantasmática, sin pensar los atravesamientos históricos, de clase, de etnia, de género, de grupo etario?
¿Por qué no podemos seguir pensando eso que llamamos la subjetividad — herencia estructuralista de recorte sincrónico mediante- sin incluir una perspectiva diacrónica que historice la subjetividad como un territorio de conquista y, en todo caso, como territorio en disputa y campo de batalla?
¿Qué tiene que ver todo esto con la militancia y la cultura de izquierdas?
¿Por qué no podemos ya seguir hablando de “el sujeto” a secas sin pensar los dispositivos de producción de subjetividades?
¿Por qué no distinguimos entre un plano teórico, otro clínico y otro político?
¿Por qué descartar esquemas dualistas que polarizan entre uno u otro polo, entre determinismo y libertad, individuo y sociedad, adentro y afuera?
¿Por qué prescindir del subjetivismo, de la interioridad psíquica?
Todavía más ¿Por qué nos abstenemos de hacer afirmaciones donde “El capitalismo” es el sujeto del cual se predican todo tipo de cosas recurriendo a la lógica de la “Exterioridad del mal”?
¿Y si eso que llamamos “el sujeto” es un lugar vacío presto a ser ocupado por la figura de “el capital”?
¿Y si su “estructura escindida” tiene que ver con que el capital genera sus propias contradicciones?
¿Y si no hay poder sin resistencia y viceversa?
¿Por qué, después de Foucault, prescindimos de la hipótesis represiva?
¿Si la estructura de eso que llamamos “el sujeto” es el estado actual una relación de fuerzas históricamente generadas y situadas, las fronteras del sujeto son estáticas o dinámicas?
¿Por qué pensamos que la alternativa al dualismo no es la dialéctica en el sentido clásico?
¿Por qué renunciamos a una síntesis afirmativa superadora de las contradicciones?
¿Por qué conviene revisar la dialéctica negativa de Adorno?
¿Por qué la potencia del pensamiento reside en alojar la contradicción?
¿Por qué demorar en un largo texto lleno de preguntas?
¿Por qué no ofrecer un repertorio breve de certezas?
¿Por qué la derecha es el espejo tan temido?
¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo fue posible?
¿Dónde está Santiago Maldonado?

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    El Loco Rodríguez

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