Plácido Erdozaín y su Minuto de Dios

Religiosamente cada domingo había que limpiar el piso de ladrillos rojos, encender el televisor en blanco y negro y esperar la llegada de los cipotes del pueblo para ver el programa de “Jardín Infantil”. La casa de la mamá “Chagua” era el centro de albergue recreacional para muchos de nosotros en aquellos años de niñez en el pueblo de Sesori. Solo tres casas del pueblo tenían televisor. Eran los años 70’s, preámbulo del surgimiento de las comunidades cristianas de base y las organizaciones populares.

Antes de que el “Tío Periquito” y el payaso “Rojito” salieran por la tele había que ver atentos el programa televisivo “El Minuto Dios”, del padre Plácido. Ver a un cura hablar por la tele era algo raro y apologético, escuchar aquella voz dulzona y liberadora hablando de un Jesús histórico y campesino y explicar apasionadamente el evangelio de una manera sencilla; chocaban con el pietismo y las praxis conservadoras de los curas del pueblo. Así le recuerdo al padre hoy que me entero de su partida física en su tierra natal, Navarra.

Al padre le quemaron su iglesia en el parque San José donde celebraba la eucaristía y forjaba un semillero de jóvenes con una conciencia crítica y profética. Le vi marchar en su sotana en las calles de San Salvador en solidaridad y acompañando a los pobres en sus luchas por la justicia. Fue el primero que se atrevió en escribir una biografía de Monseñor Romero, la cual a la curia eclesiástica no le gusto porque lo consideraron un libro panfletario y tendencioso.

Plácido era una historia viviente de un período importante en la vida del pueblo salvadoreño y en especial de las Comunidades Eclesiales de Base y el surgimiento de la Coordinadora Nacional de la Iglesia Popular -CONIP. Las personas amigas que le conocieron tienen el deber moral de recopilar y escribir su historia y hurgar en aquellos sucesos donde el padre fue victima de infortunios de sus mismos compañeros de lucha.

La foto se la tome en el 25 aniversario de Monseñor Romero, las FPL celebraran un evento de re-encuentro con su nomenclatura. Plácido llegó para abrazar a sus camaradas, cantar las canciones del Yolocamba Ita y de la misa popular salvadoreña junto a Guillermo Cuellar “Piquín”, Paulino Espinoza y el “Viejo” Palencia.

¡Qué nunca se apague esa vela!

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