Sobre enseñanza de literatura y el aprovechamiento de las tecnologías de información y comunicación

roberto bustamante
Aug 23, 2017 · 7 min read

Uniendo lo que no se puede unir

La semana pasada tuve el gusto de dirigir un taller sobre Literatura y TIC en la Casa de la Literatura Peruana. Un taller dirigido a profesores de escuela (1). Para mi era un reto el pensar cómo podría darse un taller así. Generalmente había trabajado talleres más bien dirigidos a temas como investigación, investigación-acción y robótica.

Comencé mi taller con un diálogo y planteando algunos puntos de partida. En principio, mi interés era la promoción de la literatura, de su enseñanza. Tuve la suerte de haber crecido en una casa con acceso a los libros desde temprana edad y de haber estado en un colegio (privado) donde tuve no solamente profesores de literatura muy buenos (con un buen cuidado y gusto por las novelas, obras de teatro, poesía que íbamos a leer), sino además profesores en general con gustos diversos. Podía tener, por ejemplo, un profesor al que le gustaba la ciencia ficción y con el que podía conversar sobre qué cosa exactamente era el monolito de la saga Odisea Espacial de Clarke.

De igual modo, planteé un dilema que Constantino Carvallo delineó en su libro Diario Educar. ¿La educación cultural tiene que ser divertida? ¿Cómo enseñamos el gusto por el arte, por la cultura? Lo que Carvallo decía, escribiendo sobre la enseñanza del gusto por el cine, podría llevarse también a la literatura. Seguramente a un adolescente le podría parecer aburrido la película El Ciudadano Kane, pero eso no puede significar de ningún modo dejar de verlo. De igual modo, ¿por qué tendríamos que obviar la lectura de La Odisea, temiendo el rechazo de nuestros alumnos adolescentes? Pero eso no quiere decir que dejen de ser obras que, podríamos discutirlo luego, importantes en la formación del gusto.

El punto aquí, en la conversación que tuve con los docentes es que no hay ningún atajo alguno con las tecnologías de información y comunicación. Las obras literarias que el profesor propone o que el Ministerio propone tienen que leerse (2). Las TIC no eran o no podían ser el arma secreta para los profesores para hacer las sesiones de literatura más entretenidas.

¿Entonces para qué sí podrían servir? Si no es para captar la atención de estos supuestos “nativos digitales” (sic), ¿por qué deberíamos usar las TIC?

Transmedia y Literatura

La conversación con los docentes giró alrededor de algunos temas que podrían ayudar luego a pensar en la unión de varios formatos. Pensé que lo esencial era dialogar alrededor del concepto de transmedia.

El fenómeno transmedia, tan estudiado y discutido por varios autores como Carlos Scolari y Henry Jenkins, permite entender cómo actualmente los consumidores de cultura transitan de un soporte a otro, en un proceso de inmersión narrativa. Así, por ejemplo, los fanáticos locales de Harry Potter crean y recrean pasajes de las novelas, pero también se reúnen para conversar sobre las películas, crean además “fan fiction” (historias que amplían algunos arcos o pasajes no desarrollados por los autores originales), practican cosplay (que es mucho más que disfrazarse de sus personajes favoritos, porque implica también un nivel de personificación), etc. Los profesores comentaban que tenían alumnos que se ponían a discutir sobre sus series favoritas y que en los recreos incluso “actuaban” las escenas, entraban a Youtube para buscar comentarios, leían las historietas derivadas.

Mi inquietud iba por el tratar de pensar las clases de literatura desde la transmedia. Sin caer en la premisa del atajo (¿por qué habrían de dejar de leer la novela y ver la película, si pueden hacer ambos?), les planteaba entre otras cosas discutir si una novela podría tener un final distinto al que el autor planteó. O, por ejemplo, preguntarnos qué pasaría con los personajes principales diez o veinte años después. Y crear y recrear estos escenarios alternativos en formatos que escapen el texto, y más bien trabajarlos desde el video, el comic, la actuación, el cosplaying, etc.

Una de las docentes me dijo que eso era bien complicado. Me contó de un premio anual alrededor de la obra de Arguedas, donde las bases son bastante restrictivas en cuanto la imaginación. Si el escenario del cuento está ambientado en Huamanga de la década de los sesenta, no aceptarían una recreación de la misma historia en un barrio de Independencia. Lo cual es irónico, ya que el propio Arguedas constántemente cambiaba de escenario a los personajes de las historias orales que él escuchaba tanto de pequeño o como antropólogo (el caso más tangible es el de El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo, donde coge a dos personajes del Manuscrito de Ávila del siglo XVI y los coloca en la costa del Perú a fines de los años 60). Hay un trabajo también que hacer con las autoridades de educación.

Me llamó la atención por supuesto que todo esto de lo que hablábamos era materia corriente de la vida de los profesores. Y por supuesto que estaban hábidos de innovar, de querer hacer cosas distintas. Jugar con múltiples formatos.

Pasando a la acción

Fueron dos los ejercicios que probamos con los profesores. En ambos casos, basado en un enfoque por proyectos, es decir, bajo la idea de que hay un objetivo que cumplir y que en el camino se podía ir (bajo el ya clásico esquema de Bloom) del recojo de información hacia la creación, pasando por la comparación, el análisis crítico, etc.

En el primer ejercicio, lo que propuse fue la construcción de mapas digitales. Si una de las características de las TIC era la de poder mezclar distintos tipos de información, más allá de la cantidad y de la calidad (3), ¿por qué no podríamos por ejemplo amplificar la experiencia de la literatura creando un mapa sobre una novela, sobre la obra de un autor, sobre la vida del autor o sobre el proyecto que quisiéramos?

De hecho, en los grupos que formamos no dimos más que pautas para el uso de la herramienta (4). Prontamente los profesores hicieron mapas de distinto tipo, como uno sobre el cuento Alienación de Julio Ramón Ribeyro. Los parámetros, las ideas, el objetivo del mapa fue elaboración de los propios profesores quienes diseñaron su propio “proyecto”. Cumplieron en el sentido de coordinar ideas, escoger la etiqueta de sus entradas en el mapa y luego colaborativamente crearon un nuevo contenido. Era obvio que todos los participantes tenían que conocer bastante bien el cuento.

El segundo ejercicio propuesto fue el de la elaboración de cuentos de múltiples finales. Me parecía interesante el hecho de tomar como punto de partida una historia que todos podíamos conocer al dedillo y crearle finales alternativos. ¿Por qué no? Esto ocurre todo el tiempo. No se trata, otra vez, de crear un atajo para dejar de leer o entender una obra. Por el contrario, implica conocer el contexto de un libro, de un cuento, etc., conocer las motivaciones de los personajes, y colocarlos en un dilema distinto al pensado por el autor originalmente.

Para ello se propuso usar una herramienta wiki. Unos, por ejemplo, construyeron un cuento nuevo, usando como punto de partida tres cuentos distintos de Abraham Valdelomar, que se entrecruzan entre sí, donde el lector puede llevar a los personajes por distintos caminos o destinos. Eso implicaba crear mapas de desarollo de las historias, muy similares a los mapas de historias que elaboran los creadores de videojuegos.

Colofón

Una semana interesante, de creación colectiva entre pares. De diálogo. De discutir algunos mitos (por ejemplo, el de los nativos digitales o el de los atajos al desarrollo de competencias a través de las TIC). Más bien, explorando y reconociendo el campo cultural que nos rodea, no sin enfoque crítico.

— —
(1) Mi agradecimiento a todos ellos, ya que mientras estábamos en taller, afuera, a pocos cientos de metros, colegas suyos marchaban por mejores condiciones de trabajo. Algunos incluso dejaron por un rato la protesta sindical para participar. Agradezco también a la Casa de la Literatura Peruana por la oportunidad. El taller fue gratuito y convocado a través de las redes de la Casa de la Literatura.
(2) Nota aparte es el encontrar una muy buena selección de narrativa y poesía entregada por el Ministerio de Educación a las escuelas públicas o nacionales. Bastante diversa culturalmente, que incorpora incluso obras orales y balanceada en cuanto autoras y autores.
(3) Es la definición que ensaya Manuel Castells en distintos libros y artículos, en especial en el Prólogo a su Era de la Información. Aún cuando sea una definición que puede quedar estrecha, para fines pedagógicos es bastante útil y operativa.
(4) Escogimos la herramienta Datea.Pe, porque nos parece bastante fácil de usar, y que puede servir de introducción hacia el uso de otras como Google Maps, Open Map o Mapbox. Datea.Pe comenzó como una herramienta para la elaboración de alertas sobre el servicio del Metropolitano de Lima. Ahora es una herramienta libre para generar alertas sobre cualquier tema.
(5) Se puede ver en http://www.datea.pe/tag/Caminandoconribeyro

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roberto bustamante

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Investigador en temas de cibercultura y literacidad digital. Solo opiniones personales. Más bio en http://www.bustamante.pe

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