Comienza el Carnaval en Rosario: El museo de la Ciudad le dio la bienvenida a las fiestas del Rey Momo.
El domingo 12 de febrero frente a las puertas del Museo de la Ciudad de Rosario “Wladimir Mikielievich” (Bv. Oroño 2300) se llevó a cabo el Baile del Carnaval, una actividad al aire libre que hace parte de una serie de festejos impulsados por la municipalidad, en los que a partir de este fin de semana se da la bienvenida a las fiestas del Rey Momo. Como complemento a la celebración, en el Invernadero del Museo se presenta una muestra histórica en la que se destacan los hitos y personajes locales de esta festividad y que podrá ser visitada hasta el 5 de marzo.

Ante la mirada de un solemne cabezudo elaborado por el artista Dante Taparelli cerca de 2000 rosarinos, la mayoría de ellos con sus familias, compartieron esta rememoración a los festejos organizados en los clubes barriales. Quiénes participaron del baile disfrutaron de música con la murga La Cotolengo y sus líricas satíricas sobre la realidad social del país, así como también con la banda Los Covernícolas, que animaron la fiesta haciendo bailar a todos los presentes.
Las actividades iniciaron cerca del atardecer con mucha presencia de niños, quiénes eran recibidos en stands preparados para que hicieran sus propios sombreros con cartulinas de colores flúor y plasticola, también los proveían de máscaras, guirnaldas, papelitos cortados, tubos de espuma y pomos de agua perfumada para recrear una de las tradiciones más populares del carnaval, el juego a mojarse. Al mismo tiempo uno de las cosas que más atrajo a las asistentes fue la cabina para sacarse fotos adornados con disfraces u ornamentos carnavalescos.

Cerca del anochecer y luego de escuchar a La Cotolengo se coronó a El Rey Momo, con el actor Daniel Covacevich interpretando a un histórico personaje de los carnavales rosarinos, el Poeta Aragón, quien declamó versos y leyó irónicamente el Reglamento de Carnaval de 1909, que prohibía casi todas las conductas y juegos que caracterizan a estas fiestas. Seguido algunos de los chicos que participaron de los talleres previos al evento exhibieron los instrumentos y disfraces hechos por ellos mismos durante el desarrollo de estos. Ya entrada la noche, chicos y grandes se unieron en la pista, el baile había iniciado, amenizado por Los Covernícolas quienes interpretaron clásicos de los años 60, 70 y 80.
Mascaritas, Cabezudos y un Poeta Rey

En el Invernadero del Museo Municipal de la Ciudad desde el 18 de diciembre y hasta este 5 de marzo se expone una muestra que revaloriza la festividad de los carnavales rosarinos desde fines del siglo XIX hasta la década del ’70 a través de testimonios, documentos, objetos y relatos colectivos.
En conversación con Ernesto Aguirre, conservador y coordinador del Servicio Educativo del museo, nos comenta un poco de la historia, hitos y datos curiosos del carnaval rosarino “el carnaval en Rosario se empieza a hacer desde mediados del siglo XIX. Ya para esta fecha se conoce de la existencia de corsos en todos los barrios de la ciudad, en especial en Alberdi, Refinería, La Tablada; así como también de algunas regulaciones para este y es que el carnaval durante su historia siempre ha sido algo que está con el poder y es aceptado o algo en contra y no es aceptado, pero algo que nunca dejó de ser el carnaval, ni aquí ni en ningún lado, es ser una celebración popular, de la gente, del pueblo”.
La muestra está compuesta por fotos, retratos, máscaras, documentos, material sonoro que recorren la historia del carnaval desde sus inicios hasta los años 70, dichos en otras palabras “desde que Rosario era una ciudad de cerca 10 mil habitantes a mediados del siglo XIX hasta el inicio de los corsos internacionales y la aparición de los Cabezudos a eso de los años 60 en los que solo en los tres primeros años participaron de las distintas actividades carnestolendas cerca de 400 mil personas” comenta Ernesto.
De los antiguos carnavales Ernesto destaca varios aspectos que pueden ser observados en la muestra: los corsos en los barrios y luego los internacionales, las regulaciones, los juegos de agua, los bailes en los clubes barriales y sociales, las máscaras, el Poeta Rey, una publicación llamada Mascaritas, así como otras actividades relacionadas a esta fiesta, “uno de los relatos que siempre encontramos, pero nunca fotos sobre estos es la de los negros escoberos de La Tablada, quienes eran personas pintadas de negro, tiznadas o engrasadas que llevaban una escoba adornada con espejos o algo de color y cantaban una especie de imitación de canto africano con algunas palabras propias en el que hacían una invitación a la pelea a otras bandas rivales de barrios también costeros y esencialmente obreros y populares como lo era La Tablada. Los relatos de las personas aseguran que eran siempre los últimos en los corsos y siempre los esperaban porque llamaban mucho la atención a pesar de que las mujeres y los pibes se espantaban” cuenta Aguirre.
Los bailes en los clubes barriales o sociales aparecen “a inicios del siglo XX o finales del XIX, pero su época más importante fue cerca de los años 60 en los que el Club Provincial y el Club Gimnasia y Esgrima, ambos de Rosario, competían con un famoso club de Buenos Aires, Ferrocaril Oeste, para ser el club que podía convocar más gente a sus bailes del carnaval, por eso era común que trajeran artistas internacionales combinado todo eso con las tradiciones de los inmigrantes españoles, italianos y demás más nacionales como el folklore y el tango” continua relatando Ernesto.
Comentado un poco más de la historia de las fiestas del Rey Momo en Rosario durante mucho tiempo se caracterizaron por “el poeta Aragón, era un poeta de muy malos versos, pero muy querido por todos y a quién la municipalidad de Rosario le había otorgado el título del Rey del Carnaval, el Rey Momo, el expulsado del Olimpo. Y todos los años escribía unos versos para inaugurar el evento, antes de terminar hay que mencionar a los chicos, ellos y ellas usualmente se disfrazaban mucho y el diario desparecido, La Tribuna publicaba una página de fotos con ellos disfrazados con la fecha de la fiesta, a esta publicación la llamaban Mascaritas, de las cuáles algunas están acá, así como un libro con hojas en blanco para que cualquiera que se anime a venir a la muestra cuente su historia de carnaval” finaliza Ernesto Aguirre recordando que la muestra es “abierta y gratuita para quien quiera venir visitarla”.
