Como arruinarse la vida en una simple lección
Un conocido filósofo llamado Lucrecio
tenía una concepción del amor,
que a los ojos del romántico
poco agradaría.
Más poseemos, más deseamos.
El amor siempre fue auge en mi mente.
Hoy encuentro dos caminos.
Mi persona se divide en dos, así debe sentirse amar.
Creo poseerte, pero cada día te deseo más.
Un frenesí recorre mi cuerpo y me ahoga.
Me encuentro haciendo promesas
cuando cae la noche, no sé si las voy a poder cumplir.
Todo lo que deseo, lo hago con una intensidad atroz.
Pero todo lo que tengo, dejo de desearlo.
Rompiste el esquema.
