#NiUnaMenos en Xela

Nuestras realidades sociales latinoamericanas volvieron a clavarnos un puñal por la espalda con la noticia de la muerte horrenda que le dieron a Lucía, la chica argentina violada, empalada y entregada en la emergencia de un hospital con la excusa de estar drogada y por lo mismo no reaccionó.
Leer el testimonio desgarrador del hermano demostraba cómo la saña de asesinar y eliminar del mundo a una mujer ya no solo debía ser lucha de las mujeres por y para las mujeres, sino también la suma de todos los actores y actoras de la sociedad para exclamar justicia, sororidad y un cambio de paradigmas necesario para crear un mundo diferente.

Como buen nativo de las redes sociales por el internet, me sumé a la campaña virtual #NiUnaMenos porque considero aberrante que continúe gestándose la barbarie contra las mujeres, más aún cuando mi país, Guatemala, ocupa el segundo lugar mundial en femicidios en el mundo, esto es una mujer asesinada cada cuatro horas en promedio.

Después de unas horas en que Twitter se puso candente por los comentarios machistas, burlescos y atinados al respecto de la nota, se generó un primer llamado a la acción global con la etiqueta #NiUnaMenos. Corroboré las fuentes y simultáneamente se crearon los eventos en Guatemala y Quetzaltenango. Valeria Ayerdi, una de las organizadoras de Xela, me escribió para que invitara a poetas para leer poesía en la noche del martes, a lo que me avoqué a los y las poetas del colectivo Poetry Slam Xela — el cual codirijo con María Elena Marroquín — y de esa cuenta confirmamos nuestra participación, Paola Ochoa, María Elena y yo.

El miércoles por la mañana comenzó con la campaña de medios digitales locales como #PrensaComunitaria, #Nómada y #PlazaPública al informar lo que sucedía en la Plaza Central (Plaza de la Constitución) de la ciudad de Guatemala, con un grupo reducido — pero valiente — de mujeres indignadas. En cuestion de horas la tendencia estuvo en primeros lugares, posteriormente (por intereses que desconocemos) dicha tendencia desapareció del trending topic de Twitter y en Facebook fueron denunciadas imágenes de mujeres que protestaban en la plaza.

Xela convocó para inundar el Parque a Centroamérica a las 18:00 hrs. Por referencias, conocía a Valeria y a María del Pilar Bagur, las organizadoras. Confirmamos nuestra participación como poetas y fuimos delegados como los que debíamos arrancar con la lectura de poesía desde el segundo nivel del Centro Cultural Casa N´oj de Quetzaltenango.

El tráfico me retuvo un tanto entre la 12 avenida. Tuve que dejar mi vehículo a unas cuadras del sitio de reunión. Dicho recorrido me sirvió para medir el ambiente nocturno particular del espacio público y su dinámica un miércoles por la noche, día en el cual comienza a despertar la zona vibrante de comercios y bares, presencia de jóvenes que disfrutan de las noches de ocio de la ciudad y el espacio predilecto para muchos artistas callejeros emergentes.

Mi primera impresión fue una completa ignorancia del evento que estaba llenando las calles de las principales urbes latinoamericanas. El kiosco del Parque a Centroamérica seguía con los mismos borrachos de siempre, las bancas estaban llenas de los turistas extranjeros que admiran la arquitectura neoclásica de Xela… Nada extraordinario, a pesar que hace un año dicho espacio público estaba abarrotado por jóvenes insatisfechos con la política y sus menesteres…

Creí que la etiqueta #GuateYaCambió también aplicaba a la lucha feminista en #Xela…
Fue entonces cuando observé un letrero que me llamó particularmente la atención: una chica, quizá de 22 años, cargaba un cartel con una leyenda que decía: “Tengo VIH, ¿Me darías un abrazo?”.
Me acerqué, tuve la osadía de preguntarle si dicho cartel formaba partede las intervenciones dentro de la actividad #NiUnaMenos, a lo cual me respondió que no, todo lo dicho en el rótulo era cierto.
Nos dimos el abrazo más rico, cariñoso y significativo que ambos pudimos sentir.

Comprendí que la lucha feminista no ataca solamente los síntomas de la violencia, también dicha empatía con los demás humanos es vital para comprender que nos falta mucho por recorrer y que acciones pequeñas como estas pueden darle esperanza a las personas que se sienten solas y excluidas por la sociedad.

Llegué y me reuní con las poetas convocadas: Julia Nimatuj, Paola Ochoa y María Elena Marroquín. Comenzamos a ver cómo la gente comenzó a ubicarse frente a #CasaNoj donde las velas, los rótulos y la música infaltable de las mujeres de #MAIX — Movimiento de Artistas Indignados de Xela — comenzaron a poner ambiente en la calle.

Leímos poesía, mientras el espacio se llenaba de mujeres y hombres indignados movidos ante la apatía e indiferencia de los vehículos que pasaban frente a Casa N´oj acelerando y manifestando su descontento por una acción genuina de resistencia política al visibilizar un problema social latente en Latinoamérica y particularmente en Guatemala.

Pilar Bagur y Anabella Acevedo tuvieron intervenciones para explicar qué era y qué no era “feminismo”, porque la desinformación — a pesar de contar con diversos medios de comunicación y alcance a definiciones enciclopédicas para todos los niveles educativos — es la causante de la incomprensión de una lucha, a todas luces, justa y necesaria.

Un colectivo feminista realizó su intervención artística y optamos por tomar conciencia del plantón desde la perspectiva política. ¡Era necesario tomar la calle y el espacio público para hacer visible la presencia de ciudadanos y ciudadanas inconformes! Inicialmente tomaron las aceras del Parque, encontramos al señor alcalde #LuisGrijalva — quién se sumó — y posteriormente tomamos las calles de los alrededores del Parque.

Pude percibir cómo los conductores aceleraban sus vehículos, bocinaban y demostraban su inconformidad por la violación a la libertad de locomoción, pero no solo eso, la saña con la que amenazaban a las mujeres por tomar la audacia de manifestarse públicamente. Hasta que vieron hombres paralizando el tráfico, la conducta fue distinta. Es donde vemos que las luchas reivindicativas de género son uno de los grandes tabúes sociales de Guatemala y donde debemos trabajar hombro a hombro para erradicar prejuicios.

Al llegar nuevamente frente a Casa N´oj, con María Elena tuvimos a bien tomar una acción teatral y poética visibilizando una problemática reciente: el secuestro de Lucía Samayoa (¿Casualidad, no?) y los vituperios vertidos por redes sociales porque “apareció viva”.

Me llamó particularmente la atención las reacciones de las personas, sobre todo de las mujeres presentes. Hacer visible la cotidianidad de la opresión de las que son objetos nos demuestra la carencia de empatía entre nosotros mismos.

No podemos construir una sociedad justa si continuamos invisibilizando a las mujeres en Guatemala, peor aún cuando la ruralidad de nuestro territorio discrimina al triple.

Al terminar la acción nos despedimos, satisfechos y satisfechas de haber dejado nuestra huella en el ideario local en el cual pusimos nuestros talentos a favor de la gran causa, porque necesitamos armarnos de esperanza.

Hoy salió publicada esta nota en el periódico Prensa Libre. Nos emociona saber que fuimos nomás una célula dentro del gran cuerpo que no se cansará de repetir

#NiUnaMenos

http://www.prensalibre.com/guatemala/quetzaltenango/se-unen-para-rechazar-violencia-contra-las-mujeres

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