Un día cualquiera

En el abismo del día a día me topo con la observabilidad de la vida o vidas que fútilmente pasan por delante rociadas de indiferencia. El tiempo sucumbe a la sobria existencia de la tan ansiada estabilidad de la sociedad que sola vive en nuestro imaginario pero es ejercitada por nuestro entorno.

La vida basada en el capital entorpece la emoción de la existencia, apresada por el pesado paso de los años que nos dejan pequeñas cicatrices en un alma que ha perdido la sensibilidad de la época de confusa pero intensa juventud.

El anhelo del llamado éxito vacía lo lleno. Un trabajo exitoso sin propósito ni justificación existencial, un techo físico que se convierte en el inicio de un ciclo de materialismos absurdos desviantes de la materia espiritual. Posesiones que pesan, que inmovilizan a una vida que sin cambios y movimientos es un vivir tedioso.

Débil es culpar a la circunstancia. La comodidad empereza y frustra la inacción hacia lo vivaz. Sí, se puede no hacer tanto más, pero el sueño de libertad interior se mantiene firme en el pensar. Un estado mental, quizás; un capricho de los afortunados, también; pero ¿Cómo no honorar esta vida sin intentar cumplir nuestros sueños? ¿Cómo enfrentarnos a nuestro Yo futuro lamentando en sus últimos días de laboriosa existencia no haber sido más sino uno más?

Email me when Joee Stuart publishes or recommends stories