El problema de haber sufrido depresión por años es que tarde o temprano pase lo que me pasa ahora. El temor que el ruido en la cabeza, los fantasmas del inconsciente y la tristeza inherente vuelvan a aparecer.
Dicen que uno se acostumbra a lo bueno de manera muy rápida. En el caso de abandonar la depresión pasa lo mismo. Me acostumbre a dormir sin pesadillas. A despertarme con ganas de hacer cosas. A relativizar lo malo y ponerlo en el lugar justo de las cosas.
Llevo 21 días de retroceso. De no poder con mi propias emociones. De vivir mi propia recaída dentro de mi propia enferemdad.
Hacía casi 7 años que no tenía nauseas mentales. Y eso que sigo tomando mi Citalopram y Clonazepam a rajatabla, eh.
Volvió el fantasma y no se que hacer. Las ideas de terminar todo ya y partir están flotando por algún lugar de mi mente. Esas ideas de “ésto no lo aguanto más. Me quiero ir. Ya” No creo que pase de una idea muy a lejano plano. Pero estoy cansado. Cansado de pelear contra mi mismo. Cansado de no poder haber hecho las pases con mi mente y poder funcionar como una entidad armónica y funcional. Cansado de vivir angustiado por cosas que no pasan. Cansado de saber que puedo volver a caer en un pozo del cual pensé que ya había salido.
Ya he salido. Siempre terminé saliendo. Pero Dios por favor te suplico que esta sea la última prueba, porque no sé si me voy a poder bancar muchas más.
