Por qué Haruki Murakami la cruzazuleó peor que el mismo Cruz Azul

Hemos visto muchísimas veces jugar al Cruz Azul, partidos memorables, partidos mediocres, partidos de liga, copa, libertadores e incluso, un mundial de clubes.

Si algo caracteriza al equipo cementero es el esfuerzo, ese mismo que los ha tenido tantas veces de súper líderes, ese que los ha llevado a la última instancia en múltiples torneos, ese esfuerzo por el cual han llegado a ser reconocidos como “el eterno subcampeón” pero, al menos los subcampeones se llevan un trofeo a casa, Murakami no se llevó nada.

Haruki Murakami, autor de After Dark [el cual, por cierto, es uno de mis libros favoritos] tras ser nominado siete veces al Premio Nobel de Literatura, una vez más se queda con las manos vacías, el premio lo ganó Dylan.

El músico estadounidense Bob Dylan [uno de los amores de mi vida, platónicos nada más, cabe aclarar] dejó al japonés sin nada, sin algo que nos pueda hacer creer que quedó en segundo lugar, al menos el Cruz Azul en más de una ocasión nos ha dejado convencidos incluso de que, por la maldición del segundón o por lo que sea, en algún momento alcanzaron la victoria y la dejaron ir, ¿pero Murakami?.

El estar nominado no significa precisamente que debas ganar algo ¿o si?, claramente es un tremendo honor que La Academia Sueca te considere como uno de los autores más relevantes hoy en día, tanto que debas disputar frente a otros grandes el esperado Nobel, más aún si ese reconocimiento [de ser nominado, no hablamos del premio como tal]se ha otorgado en más de cinco ocasiones, pero no hay múltiples subcampeones en una sola copa. Murakami se quedó a la par de Philip Roth, Ngugi wa Thiongo, Adunís, Ismail Kadaré y Javier Marías, por lo que ni siquiera pudo hacerse de un legítimo segundo lugar.

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