El sólo quiere que pase el momento incómodo y dejar todo en el olvido. Porque de una u otra forma sabe que su mente le dará mil vueltas al mismo recuerdo durante el resto del día.

Ella pregunta que le pasa pero no entiende que ese es el problema. Que nada pasa. Que todo pasa sin ella. Y pase lo que pase nada va a pasar entre los dos.

¿Cuantas formas de querer existen?

A veces piensa en lo maravilloso que debe ser compartir más de un día con ella. Luego recuerda que son tan diferentes y que terminaría por abrumarla o matarla de aburrimiento con sus frases cursis y sus canciones pasadas de moda.

Te quiero cuando siento el aroma de tu cabello y me acerco para abrazarte.

Se conocen desde hace mucho tiempo pero desconocen cómo son cuando su mundo es ajeno el uno del otro.

A veces le da por pensarla. Por recorrer mentalmente los caminos que han transitado juntos. Se pregunta si alguna vez lo ha recordado y la respuesta es: «quizás si, pero no de la forma en que me gustaría.»

Te quiero cuando tienes sueño y me dejas acariciarte. Cuando siento que sino piensas en mí al menos no piensas en nadie debido al cansancio o aburrimiento.

Ella no sabe lo que él piensa. Tampoco sabe interpretar sus palabras. Sus silencios. Sus largos ratos de indiferencia para con el mundo y la forma en que la ve cuando sonríe para alguien más.

La última vez dijo algo sin pensarlo. Ella le dijo que lo repitiera pero él hizo de cuentas que nada había pasado. Total, era más curiosidad que interés y hay que evitarse los momentos incómodos.

Te quiero cuando no me prestas la atención que a veces quisiera. Cuando me ignoras sin darte cuenta. Cuando te vas. Sin mi.

Hoy es un día diferente. Las distancias siempre pueden ser más grandes de lo que quisiera.

Cuando lo toma del brazo todo está bien. No importa si no hay un siguiente paso. Importa el momento. El instante en que se siente parte de alguien. Una efímera parte de ella.

Te quiero cuando no estás con alguien más. Cuando no te vas sin mí. Cuando llegas conmigo. Cuando nos vamos y se que al menos vas a estar bien y puedes sonreír pero donde yo no puedo verte. Solo recordarte.

Hay tantas personas a su alrededor y él sabe que no es indispensable. Qué cualquiera puede suplir su papel y quizá hasta de mejor manera sino se deja guiar por los sentimientos.

Ella no puede calcular el valor que tiene en su vida. De todas formas nunca hubo oportunidad de saberlo. No es su culpa. Ella solo está. Él sólo es.

Te quiero cuando alguien más te abraza y sonríes. Te quiero cuando te veo feliz y cuando vas a todos los lugares sin mi pero te pienso solitaria.

Hoy es un día incómodo e inexplicable. Hay que decirse adiós. Hay que dejar de ser vulnerable y la mejor forma es pasar lo más inadvertido posible.

Te quiero y no voy a olvidarte. No me pasa nada. Solo soy yo. Como siempre desde el día que me conociste.
Solo deberías saber que te quiero más allá de lo que crees y de una forma más allá de la que todos te quieren.

Ella pregunta si algo le pasa. Y no entiende que ya pasó. Que sigue pasando y que pasará mañana cuando no puedan verse más.

Te quiero cuando el humo del cigarro me recuerda una plática cualquiera. Pero compartida.

Él solo pensaba en verla y decirle adiós pero no de la forma en que ella creía.

Un abrazo y hasta pronto. El pronto no existe y la brevedad es su peor enemiga.

Él camina, con las manos en los bolsillos.

En su mente está la imagen de ella sonriendo, partiendo a un rumbo desconocido. También hay un pensamiento que ni siquiera él es capaz de comprender.

«¿Te quiero sabias?
No de la forma en que te quieren los demás. Sino de las mil maneras que no vas a conocer nunca.»
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