Más allá

Supongo que uno de tantos días todo resulta mal.

Estos días tienen un sabor amargo y la ansiedad hace que cualquier calle que transite se sienta como ir caminando por la cuerda floja a miles de metros de altura. Sino es que kilometros, sino es que el termómetro falló y el invierno me lo inventé para no sentir solo el frío de tu ausencia.

Hoy me gustaría correr a tus brazos y refugiarme en ti. Y quedarme atado a tu cintura mientras los espasmos de la soledad cesan. Y quizás me muera y no vuelvas a darte cuenta. Y quizás la espera valdrá al menos un segundo la pena y sonreirás de mi manera cursi de amarte.

Pero nada de eso va a pasar porque estás tan lejos que no puedo ni siquiera intentar calcular las distancias. No hay camino para llegar a ti, ni reloj para volver atrás en el tiempo y evitar que empieces a acostumbrarte a lo poco que va quedando del hombre que conociste.

Creo que estoy parado en medio de un sitio oscuro donde no se hacia donde doy el siguiente paso y puede ser que tenga miedo de darlo porque no se si me aleja más de ti.

Esto de los sueños inconclusos, las fantasías marchitas y el pudo ser no va muy bien conmigo en noches como esta.

El tiempo no pasa, el sueño no llega. El café no es suficiente para sobrevivir a tu ausencia que continúa estática en cada espacio que ocupaste ayer.

Anoche te vi volver, hoy volvi a verte partir y te perdí entre las cosas que no dijimos a tiempo y la idealización de la pareja perfecta para sobrevivir al fin del mundo.

Últimamente ya casi no escribo. Decidí sentir y obsequiarte todo ese silencio que tanto te gusta para llenarlo con tus locuras, con el vaivén de tu cintura y la sonrisa maliciosa que nunca pude interpretar.

Tú no eres lo que yo necesito dijiste. Y yo que creo en cada cosa que dices tengo miedo de que no sea un sueño de esos que dejan la boca amarga cuando uno se despierta.

Tú tampoco eres lo que yo necesito te dije. Porque si era un sueño tenía derecho a ser yo. Y devolverte la brasa caliente que arrojaste a mis manos y que no pude soportar demasiado tiempo porque estoy cansado de esperar.

Solo soñé, porque no eres más que una voz detrás de un teléfono móvil y unas letras escritas descuidadamente en una pequeña pantalla.

¿Y sí solo eres eso?

Quizá debo seguir caminando tambaleante por la cuerda floja hasta que seas insuficiente para alcanzarme. Hasta que todos tus pequeños esfuerzos ya no hagan girar mi mundo.

Porque yo quiero ser mucho más que el agregado de una vida que transcurre, como el tiempo, como la vida.

¿Cuántas noches han pasado desde la última compartida?

¿A cuánta gente le has contado las cosas que duelen y mientras lo haces me haces otra herida?

Supongo que es mejor irse sabiendo que fui insuficiente a seguir creyendo que podía darte mis primaveras a cambio de tus inviernos.

Porque no me importaba mojarme si tu querias sentir el sol en tu rostro.

Supongo que todos los adioses tienen un punto de partida.

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