Motivos

Tengo varios motivos para decirte cuanto te odio en noches como esta, tan sorda, tan turbia y otras veces tan plana como un susurro que se apaga en algún rincón.

No es suficiente un recuerdo, es inevitable tener todo el tiempo para gastarlo como si los minutos fueran monedas lanzadas al fondo de un pozo que no cumple deseos, ni le importa lo que yo pueda desear.

Me es necesario, de suma urgencia, pedirte que no me pienses, por aquello de la telepatía y las imágenes incrustadas en las comas y los puntos de mis frases escritas al anochecer.

Alzo mi mano, entre la resaca de sueño acumulado, tan solo para agitarla y decirte adiós. No soy un fantasma, aunque ya no soy real, aunque ya no te invado ni tú me vives, entre la necesidad de amor y la pena de no tener con quien compartir tus noches de locura fugaz.

Tengo motivos para decirte cuanto me odio en noches como esta, y cuanto me dio, la soledad a cambio de tu ausencia.