Sal y pimienta

Me estaba debatiendo entre la letra muerta y el recuerdo vívido. Opté por lo primero.

Una comida cara, un vino extraño y el atardecer cayendo sobre mi cabeza.

Eso de reflexionar se me da muy bien a veces. Hoy es un buen día para no empezar.

Cuando uno tiene ganas de hacer tantas cosas el problema es saber qué hacer primero. ¿Cuestión de prioridades? Quizá. Aunque en algún momento es necesario comerse al mundo con un poco de sal y pimienta.

El vino solo sirve para darle un poco más de variedad al paladar. También sirve para verse interesante dicen por ahí y yo solo creo que funciona bien con el acompañamiento adecuado.

Hoy no es día de té. Ni de ti. Ni de café helado sin endulzar. Es día de mi.

Me imagino con una vida diferente, pero no con la vida de alguien más sino la mía.

Hoy debo tener cara de ausencia. De desvelo mal curado. De sueños inconclusos y ojeras pronunciadas.

El mañana es hoy. El hoy es ayer. Quien yo era se fue.

Necesito un poco más de sabor para los días y empezar a apreciar la ecología que rodea mi pequeño hábitat interior.

Sal y pimienta. Un poco de vino y un poco de amor.

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