Sep 1, 2018 · 1 min read

Es un privilegio epistémico de los dioses que, gente de mi generación, haya visto y participado de uno y otro lado, como adversario o militante, recíprocamente, de dos revoluciones en Nicaragua. Ambas unidas y separadas, parodójicamente, por un gozne de libertades democráticas, inadministrables por la dirección de la primera y temblorosa, frágil, delicada, como un jarrón chino de la dinastía Ming, en manos de la segunda.
