The mountain with teeth: De web cómic a libro impreso

Cuando hablamos de literatura hay mucho que se nos vienen a la mente. Dependiendo de a quien le preguntes puedes obtener múltiples resultados, desde Hamlet hasta Los juegos del hambre. Cada persona tiene una muy particular percepción alrededor del concepto de lo literario. Sin embargo, gran parte de los lectores coincide en una cosa: la literatura es siempre en formato escrito.

Todo buen lector te dirá que la literatura se encuentra siempre en el código lingüístico. No tienes ni siquiera que preguntarlo, todos asumen que la literatura está en las páginas de un libro (o tal vez en las de un eBook). Pero no muchas personas pensaran en primera instancia en un cómic o en una novela gráfica cuando escucha la palabra “literatura”. La narrativa gráfica se ve marcada por el prejuicio desde el comienzo, se le tacha de literatura barata o poco trabajada, algunos incluso afirman que no es literaria por el solo hecho de mostrar imágenes preestablecidas a su lector.

Sin embargo, con la idea anterior yo estoy totalmente en desacuerdo. La literatura para mi SI puede estar en las páginas de un cómic, de una novela gráfica, de un libro álbum o de una antología de cuentos ilustrada. Me juego la carrera a que la literatura puede estar más allá del libro. ¿Qué son si no La ciudad ausente de Scafati y De Santis y Los mitos de Cthulhu de Breccia y Buscaglia? ¿Qué son Watchmen y V for Vendetta? ¿Qué es Maus? ¿¡Ninguna de ellas es ni siquiera un poquito literaria!? No lo creo.

Tal es el caso de The mountain with teeth. TMWT es muchas cosas. Es el nombre bajo el cual Alejandra Elena Gámez Pándura crea un universo gráfico (y literario) cargado de melancolía y humor ácido capaz de albergar desde hombres que danzan con esqueletos toda la noche hasta rosas pintadas por encargo con la sangre de un ruiseñor. Sin embargo, TMWT es también el nombre bajo el cual Alejandra publica a partir de 2014 tres volúmenes completos de su creación literaria en formato físico.

Para ello, Alejandra funda en un principio una campaña en Fondeadora para financiar su libro y darle a sus historias un lugar dentro de la industria editorial. Prácticamente todos sus cómics se encuentran también en línea. Sin embargo, fue tanto el auge de los mismos que al fundar la campaña para recaudar fondos la autora no simplemente consiguió la meta, sino que incluso la sobrepaso. La meta para financiar el primer volumen era de 89,000 pesos mexicanos, la cantidad final fue de 128,853. Esto fue creciendo poco a poco y actualmente es mucho más fácil encontrar un volumen de The mountain with teeth en una tienda de cómics en la Ciudad de México, o incluso en la Conque.

En este punto, valdría la pena preguntarnos, ¿Acaso sus cómics son meramente comerciales y esa es la razón de que la gente los compré o hay verdaderamente algo de literaturiedad en ellos? En mi opinión es un poco de ambas. Si, a veces los cómics tratan temas comerciales, como pueden ser las películas de Saw,la serie de Netflix Stranger Things o un gif de las mujeres más famosas en las películas de terror, sin embargo, en múltiples ocasiones también podemos encontrar cómics un poco más serios aunque igual de graciosos, como el que adjunte aquí mismo. En algunos casos, también podemos encontrar varias páginas de un solo relato, cómo por ejemplo este cómic de Halloween.

En fin, en mi opinión The mountain with teeth es algo más que solo dibujos en internet. Si bien no es la obra literaria más impresionante y elevada de este siglo, tampoco es solo un meme que lees mientras desayunas y luego olvidas para siempre. De hecho, TMWT no ha dejado de publicar, actualmente continua con campañas para financiar un libro más, ahora en kickstarter: The mountain with teeth. Historias de piedra. Este libro, puede adquirirse en formato PDF por solo 50 pesos mexicanos en su versión más simple.

Es así como podemos ver que The mountain with teeth es el ejemplo perfecto de que puede existir un balance entre buena literatura y comercialización de la misma. Una obra literaria no necesariamente tiene que ser poco conocida para ser buena y tampoco tiene que ser basura para venderse de manera generalizada.

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