COBERTURA| Edú “Pitufo” Lombardo y la mística de la música popular uruguaya

Un domingo frío en el Valle, la helada cae al anochecer sobre las baldosas quebradas de las veredas, el mejor momento para disfrutar de alguna calidez que alivie la caída lenta de los minutos, y que mejor que un vientito con caricias de canciones, lunfardo barrial desde el otro lado del rió de la Plata. El Edú “Pitufo” Lombardo, músico uruguayo y director de grandes murgas del carnaval montevideano llegó por primera vez a la Patagonia para eso, para presentar su espectáculo solista con guitarra en mano, unos pequeños platillos y su curtida y endulzada voz. La parada fue en General Roca –Fiske Menuco- el domingo 11 de junio en el salón del sindicato docente UNTER, su última estación por su gira otoñal patagónica. El espectáculo fue una producción de La Rambla y Sea producciones con el apoyo de la Murga teatro “Los Soñadores Despiertos”, quienes desplegaron parte de su espectáculo “Recordis, Volver a pasar al Corazón” como antesala del murguista y compositor.
El “Pitufo” es hoy es un reconocido representante de la música popular de su país, con un íntegro repertorio de canciones personales junto a reversiones de otros grandes autores como Eduardo Mateo, Jorge Lazarof o Fernando Cabrera nos invitó a un paseo virtual por los barrios de Montevideo, por la historia de la murga, del carnaval y de los sueños que se reflejan en él, con la mística propia de la cultura subterránea oriental.
Por su parte la murga local “Los Soñadores Despiertos” ya viene hace un año aproximadamente presentando su arte teatral y musical por la zona y diferentes localidades, con trajes y caras pintadas que brillan al reflejo de las luces y letras que reflexionan sobre la memoria en tiempos de anestesia colectiva. Esa noche se tradujo en una calurosa conexión espiritual y musical entre la murga, el Edú y el público que estaba conformado por uruguayos que “por esos errores del viento fueron a nacer aquí”. Sucede que la murga uruguaya y toda la música que gira en su entorno es un movimiento cultural muy particular, un fenómeno artístico que viene creciendo sin prisa y que se ajusta a las propias necesidades de expresión política y social de estas tierras.

Es importante recalcar que el ambiente humano que recibió al “Pitufo” se crea con personas que pertenecen a esta historia y por otras tantas que ante la curiosidad se acercan, aunque el género ha crecido en los últimos 5 años al calor de las bandas de rock uruguayas como “La Vela Puerca”, “No te va Gustar”, o autores como “Jorge Drexler” y la murga que mas a pisado la argentina, “Agárrate Catalina”. El Edú traspasó las fronteras que tal vez nunca imaginó y encarnó en su sencillez personal un emotivo íntimo e interactivo frente de un poco más de 100 personas que participaban con sus coros y palmas al ritmo del candombe en un salón con una ajustada acústica.
A eso de las 22, comenzó con “Alquimia” una de sus más grandes canciones que se dio conocer con la murga Contrafarsa, la cual creo y dirigió en reiteradas oportunidades y pasó a ser una de las más respetadas en los años 90’, ¿Adónde vamos corriendo quién sabe adónde? mientras la selva es arrasada por el hombre. Tribus violadas, robos de conquistadores, cambio de siglo, ajústense los cinturones. Qué pena, el hombre, la tierra” es uno de los pasajes poéticos de la letra, canción muy querida y de las mas cantadas.

Mientras comentaba que cuando baja el sol, las comparsas de candombe aparecen en las calles decorando el paisaje del atardecer sobre las ramblas, marcó la siguiente línea melódica, con un coro colectivo y mágico candombe que habla de todo lo que sucede en el cruce de las calles Carlos Gardel y Cuarein, en el Barrio Sur de Montevideo. Los clásicos también estuvieron presentes, “Saludo a los barrios” es una pieza musical del maestro Canario Luna que formó parte de “Reina la Teja”, murga de la década de los 80’, una de las canciones que más se canta porque hace un recorrido por los tablados, escenarios abiertos como los anfiteatros y que con el paso del tiempo se ha convertido en un reducto de la memoria popular. Se hacía inevitable no mudarse a esos paisajes que recreaba en su música y relato.
Hubo además una canción que atravesó la nostalgia de los más viejos y rebobino la infancia de los más jóvenes cuando sonaba en los coros escolares, homenajeando a José Carabajal, el “sabalero”, reversionó “pantalón cortito”.
Su primera vocación de percusionista fue creando en una especial forma de ejecutar la guitarra, con una rítmica muy bien marcada, además de los acordes que fusionan el tango, la milonga y el candombe. Recordó su primer formación, apenas con unos 5 o 6 años de edad, luego, a los 13 formó la murga “El firulete”, que después paso a ser la reconocida y ya mencionada murga “Contrafarsa” , pasaron los carnavales y a fines del año 1995, y en la presentación de 1996 de la murga “La Gran Muñeca” inauguro su primer canción escrita, “Bien de al lado” que trata sobre esos años de la infancia cuando correteaban entre los tablados viendo a las murgas y soñando con alguna vez ponerse ellos los trajes. Fue cantada por la mayoría de los presentes,toda una alegoría de la vida cultural de las murgas.
“De nuevo los murgueros se juntaron. Los cantos inmigrantes se mezclaron. Los hombres con la noche se casaron. Para ver bien de al lado. Que hay detrás del antifaz”
Cada canción se transformaba en una intriga literaria de la experiencia musical, una de ellas conectaba al carnaval de Jujuy, porque para el Pitufo, “carnavales hay en todos lados, porque son todos hermosos”, sólo que el carnaval del Uruguay es el más largo del mundo, dura 40 días seguidos, explota cada escenario y la murga sea hace cada vez más masiva.
Finalmente la lupera, artefacto que se utiliza para la combinación y experimentación de sonidos y voces fue protagonista en su despedida con “Murga Madre” una entrega de vida al Dios Momo, “en silencio te quisiera conjurar y jurarte por las cosas que más quiero, que es tan grande lo que pasa en carnaval que la tierra se confunde con el cielo…”, quedo sonando y el “Pitufo” tomo sus platillos, se acercó en un suave movimiento al público y se volvió parte de él, una sonrisa es lo menos que queda en el recuerdo…al final del show la luna brillaba un poco más.
