No podré votar desde México (hice todos los tramites), sí podría hacerlo la abuela fallecida de mi pareja

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Reconozco que nunca me acabé de creer los problemas de votar desde el extranjero hasta que me toco a mí. Pensaba que todo era cosa que ser ordenado y rellenar burocracia, que alguien politizado y responsable lo conseguiría cada vez. No es así. Vivo en México desde junio de 2014 y no he podido votar ninguna vez. En esta ocasión tampoco podré, pero sí que podría votar (no lo hará) la fallecida abuela de mi pareja.

María de la Caridad Martín Fernández falleció el 21 de marzo del 2012 en Ciudad de México a los 94 años. Llegó al país americano en 1939 y, como tantos exiliados republicanos, rehízo su vida en México recordando una España perdida.

En el extranjero el voto no es un derecho que se pueda ejercer sin más. En primera instancia la Oficina del Censo Electoral remite de oficio a cada elector la solicitud de voto CERA. Cari (así la conocían todos) recibió la carta con las instrucciones para solicitar el voto, como otras 4 personas de la casa. Yo no recibí el sobre del Censo, sí que lo recibí para las elecciones del 20D, lo que significa que estoy en la lista y mi dirección es correcta.

En la carta del Censo llega una clave de tramitación telemática (novedad introducida en 2015) que permite reclamar el voto por internet. Eso significa que recibes una segunda carta con todas las papeletas y los distintos sobres, en ellos pones el voto y tu pasaporte para verificar la identidad. Todo el proceso se puede hacer por correo. Si la familia hubiera seguido con el proceso Cari podría votar en estas elecciones. Evidentemente no lo han hecho.

Este es un caso más de las irregularidades que existen en el voto desde México. Personas cercanas cuentan que su abuelo recibió el Censo hasta 20 años después de haber fallecido. Un familiar recibió las papeletas de las catalanas fuera de tiempo, el matasellos tenía fecha del 27 de septiembre, día de las elecciones. Dudo que sean casos aislados.

Volviendo a mi caso personal. Al ser residente extranjero no pude votar en las municipales, se pierde ese derecho. En las elecciones catalanas no me llegó ni el Censo ni las papeletas. En el 20D llegó el Censo pero no las papeletas reclamadas; la ironía es que aquel día estaba en España y si no me hubiera censado en México podría haber votado. Menos papeleo y más votos.