El amor es una droga

Hoy

Vivimos en una era cada vez mas cínica, donde el amor romántico ha sido resumido en algoritmos de datos, donde el amor se reduce a nada mas que la dopamina neurotransmisora.

No es diferente, bioquímicamente a una adicción a la cocaína, imaginen eso. La pasión romántica del amante, reducida a un adicto en un ataque de esa adicción. Hay algo cínico acerca de esta resignación, acerca de dejar ir ese éxtasis del amor, que inspiro la historia de Romeo y Julieta, el arquetipo de encontrar al indicado, que es como un dios, estos encuentros con estos seres sagrados, poner al amante en un pedestal y perderse a uno mismo en una adoración estática sexual.

Un estado de resureccion y de apoteosis. Ese es el tipo de amor en el que creo, es por eso que seguimos yendo al cine y lloramos por momentos de ternura y belleza, esos momentos de en medio, esas charlas en las almohadas. La inter-subjetividad, esos momentos de la felicidad triste, donde tu amante te mira, tu lo miras y te ves a ti mismo siendo observado por el.

Esos momentos, esos intercambios, estas intimaciones, estos momentos de compromiso, creo, siguen viviendo en nuestra psique, insinuando intimaciones mas grandes, intercambios mas grandes, mas profundas y mas altas fidelidades e intimaciones con el otro.

La promesa

Esa promesa nos mantiene en la búsqueda, nos mantiene crónicamente insatisfechos, no cederemos, no dejaremos ir ese sueño romántico, ese momento, esa piel de gallina, esa ternura.

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