De la impotencia a la acción: Receta para los venezolanos en el extranjero

Impotencia: Palabra que los venezolanos en el exterior repetimos para describir la frustración de no saber que hacer a pesar de estar profundamente conmovidos por los hechos en el país. Todos los días llenamos las redes sociales de mensajes de indignación causada por la indolencia de un gobierno que sumió a Venezuela en la miseria y que hoy baila sobre los cadáveres de nuestros valientes estudiantes. Los venezolanos llevamos dentro de nosotros el peso de ser testigos de una gran injusticia que el resto del mundo ignora.

Surge entonces la pregunta: ¿Qué podemos hacer los que estamos lejos pero tenemos el corazón en Venezuela?

Mi llamado es simple: Transforma tu dolor en acción.

Hago énfasis en transformación pues antes de actuar debemos hacer el trabajo interno de procesar las emociones: Hay que sentir la tristeza, el coraje o la indignación y reconocerlo. Encontrarnos de frente con los sentimientos para poder canalizarlos hacia acciones útiles y productivas. Debemos asegurarnos de que la tristeza no nos lleve a la desesperanza, y que la rabia no nos convierta en lo mismo que estamos combatiendo. Tenemos que transformar la emoción para que ella nos motive y no nos detenga. Tenemos que cuidarnos internamente para poder ser luz, fuerza y apoyo para los que están adentro.

Hago énfasis en la acción para diferenciarla del desgaste circular causado por el ciclo de leer, sufrir y quejarnos. Acción significa utilizar nuestra mente, inteligencia y recursos de manera enfocada y con un fin específico. La acción es un acto consciente y dirigido, no es una reacción impulsiva. Para actuar efectivamente tenemos que saber cual es el objetivo y evaluar los potenciales y las limitaciones de la condición en la que nos encontramos. Tenemos que reconocer que no podemos cambiarlo todo y que el contexto en el que vivimos impone límites. Por esas limitaciones es importante encontrar un área de acción y enfocar esfuerzos en ella. Piensa:

¿Cual es el problema con el que quiero contribuir?

¿Con qué talentos, recursos, y contactos cuento?

¿Cuanto tiempo y esfuerzo estoy dispuesto a invertir?

¿Con quién puedo colaborar?

¿A qué iniciativa existente me puedo sumar?

Entre los Venezolanos que estamos repartidos por el mundo contamos con todo tipo de talentos: Tenemos doctoras, abogados, cocineros, humoristas, escritoras, vendedores, diseñadores, arquitectos, taxistas, amas de casa, ingenieros, fotógrafas, gerentes, maestros, filósofos, mesoneros, pianistas, empresarios, entrenadores, psiquiatras, y pare de contar. Imagina cuanto pudiéramos lograr si cada uno de nosotros, desde el lugar en que se nos encontremos buscara la manera de apoyar directamente a alguien que esté trabajando por el bienestar del país. Imagina nuestro impacto si cada uno de los que estamos afuera adoptara a uno de los héroes (y heroínas) que están luchando y lo impulsáramos con palabras, ideas y recursos.

No se si alcancemos todas las metas que deseamos en el plazo que quisiéramos, pero transformando el dolor en acción quizás logremos que éste sea un poco mas llevadero.

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