Mis prejuicios sobre Marruecos en 7 gráficos

Ya de vuelta de Marruecos, he pensado escribir este post sobre el viaje enfocándolo con una perspectiva diferente. Intentaré proyectar algunos prejuicios que tenía sobre Marruecos y los contrastaré con datos. Lejos de ser un artículo de un blog de viajes tradicional, los datos nos proporcionarán algo de contexto y nos mostrarán bastantes curiosidades.

  1. La pobreza y la felicidad

La primera impresión nada más pisar las calles de Marrakech es que la gente se gana la vida de la manera que sea. La importancia del sector servicios (51,4 % en 2010) para el reino marroquí refleja la necesidad y la insistencia de los ciudadanos por venderte todo aquello que se pueda poner precio.

Además, el contraste que supone para alguien que viaja de un país europeo y avanzado es grande e instantánea. Es aquí cuando aflora uno de los primeros prejuicios que tenía antes de viajar: Marruecos es un país con un nivel de vida muy por debajo de los países más avanzados.

Así es. Es visible en las calles y se puede, también, apreciar en el siguiente gráfico. Pero a pesar de eso, y en contra de lo que mucha gente pudiera pensar (incluyéndome), los marroquíes están bastante contentos con la vida que llevan, según un estudio realizado por la World Happiness Report en 2017.

2. Globalización

Otro de los prejuicios que había apuntado en la libreta para viajar a Marruecos: la falta de comunicaciones más allá de las grandes ciudades.

Nada más lejos de la realidad. Las conexiones a internet llegaban a todos los rincones del país. Incluso a sitios que uno no se imaginaría nunca, como el desierto. Primero, hay que hacer una pequeña pero importante diferenciación. El desierto no son las dunas. Dentro de las fronteras marroquíes abunda el desierto, no tanto las dunas.

La cuestión fundamental es que, incluso en pueblos con carreteras no asfaltadas, tienen conexión a la red. Y no solo eso, además, Marruecos tiene más suscripciones a teléfonos móviles (128,5 por cada 100 habitantes) que España (106,8) o que la media mundial (104,5), según los datos del Banco Mundial.

3. Comparando Marrakech con Al-Ándalus

Lo más interesante es, desde luego, la sorpresa que me llevé (quizá por mi falta de conocimiento) cuando me di cuenta de que la mayoría de las arquitecturas/monumentos históricos más importantes de hoy en Marrakech –que fu capital del hoy Marruecos durante muchos años– habían sido construidas con posterioridad a las construidas en el hoy territorio español.

En la próxima infografía se puede apreciar de manera clara.

4. La no-presencia militar en las calles

Es quizá uno de los puntos que más claro tenía antes de viajar por primera vez al territorio africano. La sensación de encontrarme un país y una ciudad (Marrakech) con alta presencia policial o militar. En los tiempos que vivimos, siendo África uno de los países más inestables a nivel de seguridad y más atizados por el terrorismo o diferentes conflictos de intereses (nacionales como supranacionales) a nivel mundial, siendo además, Marruecos, un país con claro control del rey sobre las instituciones, me era difícil dejar de imaginarme militares armados en las plazas.

Aunque las presencias de los controles de tráfico abundan por las pocas y kilométricas carreteras de Marruecos, no me encontré con un país tan controlado, no al menos, visiblemente. En cambio, el control en albergues y hoteles, tanto como en aeropuertos, es palpable, teniendo que rellenar con bastante frecuencia una ficha de control detallando al máximo la estancia.

Quizá eso explique la ausencia de atentados con víctimas mortales en Marruecos desde el año 2011. En el gráfico podrán profundizar algo más.

5. El cambio climático no falta a su cita

Mi tono de piel demuestra que Lorenzo y yo no nos llevamos demasiado bien. Era una preocupación que tenía: ¿cómo sobrevivir al calor?

Aunque octubre no es el mes más caluroso de Marruecos –más bien julio– las temperaturas medias rondan sobre los 20 ºC. Una cifra que sorprende inicialmente para un país africano pero que supera a España en cinco puntos.

Además, al igual que en España, el incremento de las temperaturas respecto al año 2000 han subido. Concretamente, +1,02º en España y +2,87º en Marruecos en el mes de octubre del año 2015 respecto al año 2000.

Una cifra alarmante considerando que hablamos de un periodo de tan solo 15 años y que conviven con nosotros las advertencias de un incremento de 1,5–2º de media en los próximos años, con los costes que esto generaría.

6. Eres ¿español?,¿francés?…

Te paran por la calle para intentar venderte un bolso, una camiseta del Barcelona o un Tajín de pollo. Un análisis ligero les vale para acertar tu origen, hablarte en tu idioma y decirte un chascarrillo gracioso. Puede que tengan una habilidad especial para detectar tu origen, pero no nos engañemos, es probabilidad.

Teniendo en cuenta que el 50,6 % de los turistas que deciden visitar Marruecos son nacionales que residen en el extranjero, la probabilidad de que seas francés sube al 28,4 %, casi 1 de cada 3 y que seas español al 12 %. Estos datos corresponden al año 2016 publicados por el Ministerio de Turismo marroquí. A continuación, se puede observar la evolución de los cuatro grupos de turistas que más frecuentan esta zona del norte de África.

El hecho de que sean los franceses y los españoles los que más visiten Marruecos probablemente derive del protectorado que ambos países mantuvieron en el Magreb desde 1912 y que duró hasta los años 1958 y 1956 respectivamente.

Fuente: Wikipedia

No es un tema que vaya a tratar en este post pero conviene tener en cuenta como parte fundamental que es el contexto.