Quiero dar gracias… ¡por mi privilegio!
Desde que estoy involucrado en el mundo del activismo y en especial, desde que hice a una mejor amiga que resultó ser intensamente feminista la palabra privilegio surge a cada rato en mi día a día. Es recurrente en mi léxico y no falta en las oraciones mentales que formulo cuando leo noticias sobre refugiados, mujeres, indígenas, personas que abarca el paraguas LGBT(IQ+) y sin embargo nunca había sido tan consciente de mi privilegio hasta que me tocó ponerme en los pies de otra persona, una persona que ni si quiera existe.
Como cualquier persona interesada en la comunidad internacional una de las primeras acciones que realicé cuando reabrí mis redes sociales fue seguir inmediatamente toda cuenta de organismos internacionales y comités que se me atravesara, ACNUR, UNICEF, UNITED NATIONS, AMNISTÍA INTERNACIONAL, HUMAN RIGHT WATCH, entre otras decenas fueron algunas de las cuentas que me sumé como seguidor.

Hace unos días me crucé con una publicación de la UNESCO (siglas en inglés para la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas) sobre un concurso abierto que lleva por nombre “If I were…” (“Si yo fuera…”) que tiene por objetivo concienciarnos a través de la creación de fotos o vídeos de no más de un minuto sobre la situación de aquellos que no han corrido con tanta suerte en la vida, y que sorpresa me llevé.
¡Pero si entiendo del tema de los refugiados!
Para aquellos que no me conocen, el tema de los refugiados y desplazados internos es un tema que me apasiona, con suerte algún día trabajaré para ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) pero en el entre tiempo me toca leer, prepararme y estudiar las situaciones que conllevan el estatus de refugiado, para mi sorpresa, nada de esto me sirvió cuando intenté ponerme en los zapatos de un refugiado para idear así un concepto y entrarle al concurso, pero ¿por qué me costó tanto? Creo que la respuesta es muy obvia: mi privilegio.
Vivo en un país con altas tasas de inseguridad, escasez, inflación desbordada (estanflación), poca o nada seguridad económica para el futuro, corrupción y la lista sigue y sigue, pero, y por ésto estoy muy agradecido, nunca he pasado hambre, tampoco me han arrancado de mi hogar o he perdido el contacto con mi familia y amigos y ni en mis sueños he caminado meses o hasta años para llegar a un lugar donde la única seguridad es que no estaré solo porque habrán más como yo que buscan un rayo de esperanza entre la miseria, ¿Cómo puedo ponerme en los zapatos de un refugiado entonces? ¿Cómo puedo entender y al mismo tiempo expresar lo que significa estar en esa situación? entonces fue cuando me di cuenta de que la UNESCO había logrado su propósito conmigo.
Aún no sé si vaya a participar en el concurso y muchísimo menos con la fecha límite tan pronta, pero sin duda el mensaje ha calado fuerte, “if i were…” me mostró que dentro de todo soy afortunado pero también me impulsa a seguir con el deseo de servir para obtener un mejor futuro global y para que los refugiados (o cualquier minoría) pierda las consecuencias negativas de sus etiquetas.
Por eso hoy quiero dar gracias por mi privilegio, y espero que algún día no tan lejano, se convierta en la realidad de todos el poder dormir con un techo sobre la cabeza y comida en el plato.