Economía: dos buenas, una mala

Tres noticias sobre la economía: dos buenas y una mala. Las buenas son que vemos un buen ritmo en las ventas de Walmart y en la producción de vehículos; la mala es que repunta la inflación a niveles no vistos desde 2009.

Aunque en general la economía se está desempeñando mejor que lo previsto a principios de año, algunos indicadores se deterioran y “ensombrecen” un tanto la marcha, generando ciertos riesgos a corto plazo, aunque éstos están relativamente controlados. A la recuperación de la confianza empresarial y del consumidor se suman ahora dos hechos importantes y de mucha oportunidad. Primero, las ventas totales de Walmart crecieron en abril 11.6% anual en términos nominales -5.5% anual real- un repunte con relación a la desaceleración observada en el primer trimestre del año. Lo anterior significaría que la desaceleración que se anticipa del mercado interno para este año podría ser un poco más moderada que la inicialmente prevista, lo que sería determinante para el crecimiento económico. A pesar de la mayor inflación, que afecta a las remuneraciones reales, los aumentos del empleo formal estarían siendo fundamentales para que las ventas mantengan aún cierto dinamismo.

Segundo, la producción de vehículos sigue mostrando un buen desempeño, al crecer 13.6% anual durante el periodo enero-abril, su mejor ritmo en varios años y revelando una fuerte recuperación. La postura del presidente Trump contra esta industria no la ha afectado, ya que las exportaciones crecieron 14.6% anual, destacando por su importancia, con un 76.4% del total, los envíos a Estados Unidos (+15.5% anual). El dinamismo de la producción de vehículos ayudará a que en este año el PIB del sector automotriz pueda crecer por arriba del 6%, una tasa tres veces el ritmo estimado del PIB, del 2.0%. Por su parte, pese a la caída en las ventas internas de abril, este segmento ha reportado un avance de 5.8% anual en lo que va del año, esperándose una moderación para gran parte de 2017, debido al efecto estadístico de un gran crecimiento en 2015 y 2016: 19% y 18.6%, respectivamente.

Sin embargo, la mala es que la inflación sigue al alza, al ubicarse en la segunda quincena de abril en 6.01% anual, su mayor registro desde la primera quincena de 2009. Es decir, estamos ante la mayor inflación en ocho años. Aunque se sabe que este repunte inflacionario es temporal, no deja de preocupar por sus efectos sobre el resto de la economía. El mayor riesgo de esta inflación, que se explica principalmente por el alza de los combustibles, es que pueda contaminar al resto de los precios y generar una afectación sobre el consumo privado, el principal componente del PIB. Ante esta eventualidad, el riesgo se extendería a la política monetaria, dado que Banxico tendría que elevar aún más sus tasa de referencia, con el consiguiente efecto sobre las tasas comerciales, el crédito, la inversión, el mismo consumo y, al final del día, sobre el crecimiento de la economía. Aunque la inflación está relativamente anclada, en la coyuntura puede generar algunos desórdenes en la economía.

En suma, en la primera mitad del año estamos viendo un desempeño económico interno relativamente bueno, inducido parcialmente por un ambiente externo mejor al previsto; sin embargo, algunos factores de riesgo están latentes. Destaca el proceso de renegociación del TLCAN, la inflación, las tasas de interés, entre otros, con potenciales efectos adversos sobre la economía. Por ahora, la economía está “bajo control”.

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