Sobre la normalidad

Desde pequeño, habiendo sido un chaval epiléptico, malo en los deportes y rata de biblioteca, la normalidad siempre ha estado ahí. Mejor dicho, siempre me ha tenido en el punto de mira. Con los años vino la moda de la rareza “todos somos raros, cada cual tiene sus cosas” y todo eso. Entonces sucedió que lo que estaba mal era no ser raro, pero a mi me recuerda a lo que ocurre a menudo con la fantasía de la violación. Es decir, hay gente que fantasea con ser violada, pero a menudo, esa violación imaginada se traduce en ficcionar consentidamente el no consentimiento (quiero que me viole tal persona que me agrada de tal forma que me agrada), la fantasia de la rareza tiene mucho de eso (quiero ser raro porque ser raro es guay, y huye de la norma y se relaciona con la fama y la genialidad) y vamos a ver, ningún problema con quien lo vive así, el problema reside en que no siempre se vive de esa manera.

Cuando eres raro, cuando eres señalado y apartado, hace mucho frío. Cuando la gente le tiene respeto o miedo a que le vean a tu lado, duele mucho. Te ves muy vendido cuando sabes que si te atacan la parte cuestionada vas a ser tú. Para mi eso es ser raro, dolor.

Para mi ser raro es vivir avergonzado, saber que no has hecho nada malo y tener que mutilar algunos aspectos de ti mismo para verte a salvo. La rareza es inadaptabilidad, desear ser normal sabiendo que asi nunca seras feliz, pero que te dejarán en paz. La rareza es fracaso. Culpa, la sensación de que has hecho algo mal o tienes algo malo (o estás enfermo) y la conciencia de que vas a hacer sufrir a tu gente. En el mundo normal el fracaso no existe, pues el mundo normal se basa en silenciar todo lo que incomoda, y aún así, a veces, cuando las cosas están difíciles, eso es lo que deseamos los rechazados.

Dentro de quienes somos rechazados hay un subgrupo cuyo mayor anhelo es conseguir la aceptación de quienes nos niegan. Es un grupo que siempre está ahí, en cualquier contexto de opresión o marginación. Pero la cuestión es que su visión de la normalidad es “nosotros también somos normales, no como ellos”.

Un tipo explicaba las opresiones con la imagen de un pie pisando el cuello para no poder levantar la cabeza y siempre le añadía (ya es tan mío que no recuerdo si la cita era completa o se lo añadí yo) que en vez de romper la pierna a quien oprime buscamos a alguien más débil a quien oprimir.

A menudo olvidamos eso, y más nos valdría empezar a aceptarlo. Sólo así podrá nacer el nuevo mundo de monstruos y mutantes que llevamos en nuestros corazones, y esta vez vamos a partirle la pierna a quien nos la quiera poner al cuello.

Don’t dream it, be it.

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