Entrando en la crisis con liebre, saliendo de la crisis con gato

Hay más empleo, pero los salarios son más bajos, la mano de obra demandada es menos cualificada y son más inestables, lo que dibuja un horizonte incierto que nos aleja de Europa y nos acerca a algunos países latinoamericanos a los que la televisión oficial hace referencia cuando las cosas se ponen cuesta arriba

Según Mariano Rajoy hemos salido de la crisis. No se me ocurre dudar ni un segundo de quien dijo que quería para España lo que Jaume Matas tenía para Mallorca, y dado que él se encuentra declarando por uno de los casos de corrupción más graves de la democracia, que pinta al partido que él preside y, lo más grave, cuando él lo preside como patio de Monipodio, pues entiendo que dice la verdad, incluso superando sus expectativas con la cinematográfica muerte de Miguel Blesa (Córdoba, montería, escopeta, suicidio ... si eso no es coppoliano, nada lo es) ; digo que superándolas porque entiendo que la muerte del banquero no la tenía planeada. 
Así que va a ser que sí, que efectivamente estamos saliendo de la crisis. No estamos saliendo, desde luego mejor de lo que entramos (no al menos para el 15% más pobre que es más pobre), pero vamos a ser justos: para el 15% más rico, la crisis les ha enriquecido. Hay más empleo, pero los salarios son más bajos, la mano de obra demandada es menos cualificada y son más inestables, lo que dibuja un horizonte incierto que nos aleja de Europa y nos acerca a algunos países latinoamericanos a los que la televisión oficial hace referencia cuando las cosas se ponen cuesta arriba, verbigracia, cuando el presidente del Ejecutivo va a declarar como testigo por un caso de corrupción. 
Aún así vamos a admitir que aunque el trabajo sea chungo hay trabajo, pero eso añadido a los recortes de Educación, Sanidad, Justicia y otros tantos campos sería de recibo si los sacrificios hubieran sido parejos, pero tampoco han sido así. Han sufrido recortes las administraciones más cercanas al ciudadano (Ayuntamientos y Comunidades Autónomas) mientras que las más lejanas han aumentado el gasto, y luego, para cerrar un presupuesto en minoría se han aumentado las dotaciones a determinadas comunidades (Pais Vasco, Canarias) en detrimento de otras. En suma, se usan los presupuestos como una indebida arma política, mientras se clama por la pretendida igualdad de todos los ciudadanos en el territorio nacional. 
Cuando el PP nos ha "recuperado" hemos ido dejando por el camino joyas del Estado en manos privadas, y no asignadas precisamente con criterio de mercado. La banca pública y las redes de telefonía, por mencionar algunas, cayeron en la anterior recuperación, y con la excusa de abrir al mercado la gestión pública, de manera abierta o encubierta (por ejemplo, la educación y el pretendido absoluto del derecho de los padres a elegir, que es una falacia) nos seguimos dejando por el camino otras joyas, que si bien no tienen forma de empresa si constituían seguridades para el ciudadano. La mencionada Educación, junto con la Sanidad, la Justicia nos demuestran que no se ha mejorado ni la cobertura sanitaria -de manera eficaz y eficiente- ni la educación es más integradora.
En suma, si alguien estuviera alimentándose bien y luego dejara inmediatamente de comer para luego cambiarle esa alimentación por comida basura podemos decir que a corto ha vuelto a comer, pero que a largo, come peor. 
Lo que es cierto es que la recuperación con muchísimos menos recortes sería posible si el sueño formulado por Rajoy ("Quiero para España lo que Jaume Matas ha hecho para Mallorca") no fuera realidad. Hemos perdido en corrupción lo que hemos pagado en recortes. 
Aún así, si quitamos de la ecuación la corrupción juzgada y sentenciada la simple inutilidad en la contratación y gestión de lo público es palmaria: el rescate de las cajas de ahorros, el rescate de las autopistas, el rescate de los centros concertados de la Sanidad Pública son ejemplos claros de que tenemos alma de caballeros andantes y que la mayoría de las veces las damiselas que rescatamos son suripantas disfrazadas de virginales doncellas y dolientes viudas, con lo que los rescates se convierten en timos. 
Hay caminos y maneras para que no nos quiten en B lo que también nos quitan en A. Las políticas que favorezcan una verdadera y efectiva redistribución fiscal, la transparencia y la didáctica de esa transparencia, junto con que todos nos mentalicemos que estamos en el mismo barco y que no debemos permitir que unos remen más que otros. El camino más efectivo para eso es, sin duda, las urnas y votar por quienes piden esas políticas, aún a riesgo de que se equivoquen, pero , sobre todo, para que salgamos de este sueño de Rajoy y que a la hora de comer no nos den gato porque nos digan que con la liebre vivíamos por encima de nuestras posibilidades.

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