¡Viva la Reina!

Enrique Olcina
Jul 23, 2017 · 4 min read

Moverse en un mundo donde todo el mundo parece tener un master en protocolo, un doctorado en coutourier, una licenciatura en nutrición y descender de la pata del Cid con cuatro costados de sangre noble tiene que ser exasperante


Supongo que a estas alturas de la película la Reina Letizia se ha resignado a que la mayor relevancia de sus apariciones vaya a si iba o no correctamente vestida, si estaba correctamente o no situada, si sonreía o no. No estamos hablando de una princesa de sangre real, sino de una mujer plebeya que trabajó duro para culminar su carrera profesional.
Hay presuntos expertos en la materia de Letizia que cobran dinero por ello y escriben. Mientras que sí es cierto que algunos de ellos aportan información útil, también es cierto que sobra el vitriolo con el que lo aderezan y, sobre todo, la mala baba de los corifeos que apuntan y palmean, claro que, de siempre, los comentarios digitales a las noticias ha sido siempre campo fértil para el odio y la mala educación -por pobre y por grosera-.
La reina Letizia, recordemos, es consorte y salvo en determinadas ocasiones muy excepcionales -Regencia- no tendrá voz propia, salvo cuando en ausencia del Rey represente al Rey y cuando acompaña a este no tiene voz, salvo en momentos específicos no señalados por el protocolo sino por la oportunidad en apoyar al Monarca en su labor. Mientras tanto lo va acompañando en silencio y la única manera que tiene de hacerlo es con la pose y la apariencia, ajustando su atuendo conforme a la ocasión. Todo eso lo hace la Reina, y muy bien, por cierto.
Creo que se ha 'resignado' a eso, y digo 'resignado' porque ha entendido que eso es lo que le toca hacer y que en este tablero sus movimientos tienen que ser no vistos, si es que hace algunos. Ha aportado cercanía al Rey incluso desde su etapa de príncipe de Asturias, sin llegar al campechanismo de su padre -para mal pero, sobre todo, para bien- y asumiendo ella las críticas por hacer el trabajo que le han encomendado sin describirlo expresamente. Eso, como reflejo, también le afecta a la figura del Monarca, y también positivamente, puesto que no es a él a quien critican. También, como ha señalado el muy rancio y conservador The Telegraph ha ayudado a modernizar la imagen de la monarquía -aunque luego recordara el episodio del compiyogui-. Esa modernización debería haber sido constante y se debiera haber evitado amantes, cacerías, actitudes muy madreras y, en general, escándalos. Si así hubiera sido estaríamos hablando de la Princesa de Asturias todavía, sin duda.
No soy superfan de Letizia -sólo fan- pero ¿y la República?. Sin entrar en un juego de reproches parece que hay un mensaje claro desde la Historia: los Borbones en España han sido la única dinastía que ha conseguido *dos veces* volver tras una República. Hay que reconocer que nos tienen calados. Quizás sea también porque para convertirse en República tienes que a) haber nacido como tal o b) montar una guillotina en la Puerta del Sol de la que nadie está a salvo a priori Hay una opción c) y es que la Familia Real se vea como algo lejano, ajeno y que lastre el avance de la Nación y eso sólo se consigue elevando el nivel y el tono de la ciudadanía. Parece que no vamos por buen camino, dado que nos permitimos linchar en redes a una niña de 13 años que lee a Stevenson, Carroll y le gusta, entre otras cosas, Kurosawa. A la sazón esa niña de la que hablo es la hija de Letizia, lo que, supongo, la reafirma en la decisión de trabajar en casa la coraza que van a tener que aguantar sus hijas cuando salten a la vida pública. Precisamente esa decisión de sólo poner a sus hijas en juego cuando se trate de la mayor pompa del Estado es la más discutida -que no discutible- de la Casa Real. Las casas de Orange, Windsor, Glücksburg en Noruega o Dinamarca o Bernardotte parecen no tener problemas en hacer lo contrario, pero claro, la mala baba es mucho menor.
Moverse en un mundo -más en España que fuera- donde todo el mundo parece tener un master en protocolo, un doctorado en coutourier, una licenciatura en nutrición y descender de la pata del Cid con cuatro costados de sangre noble tiene que ser exasperante y, en determinados casos, morderse la lengua tiene riesgo de fisura muscular, sobre todo para una periodista que ahora esta al otro lado de la noticia y ve las costuras de la comunicación.
Es cierto que cobra por trabajar, y bastante bien, pero por lo que aguanta, por lo bien que sabe aguantarlo, por lo rápido que ha aprendido y por el giro que ella le ha dado sólo me vale decir un "viva la Reina".
Y viva el peine de oro y plata, aunque se lo pague yo, con que se peina.

Enrique Olcina

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Lorquino of the world. Marketeer.Rugby player. I have little sense of humor so I just use it for special ocassions. Just kidding. Or not

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