Muchacho sí es gente

“Este chamo recién se está graduando, hoy debería haber estado celebrando. Muy posiblemente también tiene apenas 17 años.” — Andrés Kerese

Las personas que han vivido más de tres décadas se sienten en plenitud de juzgar y/o relegar siempre la labor de cualquier menor. En actos de incoherencia e intolerancia, relacionan ello como la confianza: pasarás por mucho para ganártela pero tan sólo un mal paso podrá destruirla. Un jóven puede esmerarse siempre en hacer las cosas de manera inequívoca — contraria a la naturaleza humana de errar — pero basta con hacer algo que no le parezca a un adulto para que en seguida seas catalogado de irresponsable, por parte de alguien que también erró en su momento. Nunca me ha parecido que el papel del juvenil sea visto inferior en la sociedad sólo por el hecho de clasificarle por edades. Hay evidencias que refutan: menores de edad han descubierto curas para enfermedades. Han inventado tecnología productiva. Han enseñado. Han hecho ciencia. Han peleado por algo más que sus derechos escolares. Del mismo modo, hay adultos que guían, incentivan, crean y se equivocan: errores que pueden llegar a ser más perjudiciales, porque se ha determinado que la voz adulta si tiene decisión. Ejemplamos: ¿Has pensado que en nuestro país el requisito para ejercer el derecho al voto debería ser otro distinto a tener sólo la mayoría de edad? Siempre he pensado que un examen de intelecto y raciocinio vendría mejor. ¿A qué viene ésto? Debemos señalar con el dedo y con las letras a quienes han montado y desmontado gente en el trono sólo porque sí. Reacciones en cadena nos han traído a esto. Irresponsabilidades de juicio nos han traído males. Y son jóvenes quienes tienen el balón ahora. En Venezuela se cuentan más de 80 días de protestas que ya deducimos por quienes han sido protagonizadas en su mayoría. El día de hoy asesinaron a Fabián Urbina (17). La semana pasada a Neomar Lander (17). José Francisco Guerrero (15), hace dos años a Kluiverth Roa (15) y pare de contar. También hay niños entre 20 y 30 años asesinados. ¿Pero sabes que es lo más indignante entre todo esto? Uno: hay quienes los tildan de terroristas post mortem. Dos: hay quienes no valoran que esos muchachos salgan a las calles a tratar de corregir los errores que otros cometieron y por los cuales ahora están muriendo, sino que optan por la crítica. Sépase que las consecuencias son sufridas por todos. La crisis no pregunta tu edad.

Esto jamás será un llamado a la desobediencia, pero basta de que personas sin juicio decidan siempre por todos. Desde las palabras de un carajito: Instrúyanse siempre antes de tomar y ejecutar acciones, hágannos ese favor.

La juventud está protagonizando éste capítulo de la historia, unos con escudos y otros con ideas. Respeten el papel de cada uno. Hay quienes corren de frente hacia los represores y los políticos. Y estamos quienes documentamos para llegar, informar e instruir a otras personas.

Muchacho sí es gente. Y se la están jugando por todos.