Pablo Boczkowski

“Vivimos en los medios y no con ellos”

Equipo Redes MM
Nov 4, 2016 · 10 min read

ENTREVISTA A PABLO BOCZKOWSKI, EXPERTO EN PRODUCCIÓN Y CONSUMO DE INFORMACIÓN EN MEDIOS DIGITALES.

De paso por Buenos Aires, Pablo Boczkowski, director de la Maestría en Liderazgo para Empresas Creativas de Northwestern University e investigador del consumo y producción de noticias en medios digitales, conversó con nosotros sobre el futuro del periodismo y la influencia de las redes en nuestra vida cotidiana.

Este año –junto con el equipo del Centro de Estudios de Medios y Sociedad en Argentina, de la Universidad de San Andrés– publicó las primeras conclusiones de la investigación sobre consumo de medios y bienes culturales de los jóvenes argentinos.

Boczkowski sostiene, entre otras cosas, que:

  • hoy el consumo noticioso es “incidental”, o sea que el acceso a la información dejó de ser una actividad independiente y pasó a ser parte de la actividad social en las redes.
  • los jóvenes no usan los medios sino que viven en ambientes digitales sin contextos ni jerarquías, donde sólo hay retazos de historias e opiniones, que son escaneados y, con suerte, leídos.
  • el sistema de medios que conocimos en el siglo XX se está desintegrando y que lo que se viene es un mundo donde -a partir de distintos algoritmos- pocas empresas convierten nuestras rutinas diarias de comunicación en las noticias de las que vamos a hablar.

-En este contexto, de redes sociales y conexión permanente, ¿qué papel creés que cumplen y cumplirán los medios periodísticos en el siglo XXI?

-Mi visión no es utópica ni distópica porque esas categorías limitan mucho la posibilidad de análisis. En cambio, empiezo a pensar que el sistema de medios del siglo XX –grandes medios, con muchísimos recursos, generando contenidos de alta calidad y funcionando a través del retorno del mercado– fue una anomalía en la historia de la comunicación y que hemos vuelto hacia otro tipo de comunicación, la interpersonal. Y creo que mirar el siglo XXI desde el prisma del siglo xx y la época dorada del periodismo, con Watergate en la mente, es bastante limitante para pensar el futuro.

-¿Por qué una anomalía? ¿No hubo siempre algunos con voces más poderosas que otros?

-Pero siempre la comunicación se daba entre personas. Antes del siglo XX y los medios masivos, había comunicación entre las personas. Y hoy prima eso. La comunicación desde los medios hacia las personas pierde relevancia. Los grandes ganadores en la lucha por la atención hoy son organizaciones de medios que se ocupan de facilitar el acceso entre la gente, de los unos a los otros, y de monetizar el tiempo que la gente destina a hacer eso en sus servicios. Facebook no te cobra, te pasa publicidad y de esa manera monetiza el uso. Pero lo que comunicamos a través de Facebook se parece mucho más a cómo nos comunicamos cuando hablamos entre personas (también en términos de los temas que tratamos) que a lo que los medios le comunican a la gente. Y cuando digo medios me refiero a los medios noticiosos, de ficción y audiovisuales tradicionales al estilo segunda mitad del siglo XX. Decimos: “Mirá lo que vi”. “Mirá lo que me pasó”. Y ése es el gran atractivo.

-¿Es también lo que las audiencias buscan? ¿Relatos personales?

-En mi libro “News at work” (Noticias en el trabajo), investigamos el universo del consumo de información. Entrevistando gente, consumidores de noticias en Internet y en papel, llegamos a la conclusión de que la gente no consume noticias primariamente para informarse, sino que las consume para tener algo de qué hablar. Aunque es ciertos que que en períodos de crisis se informan más porque su bienestar está en juego.

-¿Y la política, los grandes temas?

-El sistema de medios del siglo XX fue un sistema único en la historia donde gran parte de la producción del contenido periodístico de calidad estaba subvencionada por una posición oligopólica o monopólica natural que imponían las reglas de economía de los medios de masas. Y los contenidos estaban condicionados por la lógica de selección de los editores, que tienen una ideología profesional/ocupacional centrada en informar a la gente sobre “lo que tiene que saber”, “lo importante”, con la mayor veracidad posible. Esa lógica de mercado se empieza a resquebrajar cuando comienza a venderse publicidad en la Web.

-¿Por qué modifica la Web esa lógica profesional?

-Las mismas tecnologías que hoy te permiten llegar rápido a la gente, te permiten medir qué vieron esas personas, dónde, cómo y por cuánto tiempo. También podés saber qué vieron antes y qué vieron después. Te muestran todo el tiempo cuánto de lo que vos le ofreces al lector/usuario/televidente realmente le interesa. La combinación de todas estas cosas lleva a que las lógicas tradicionales de la profesión sean muy difíciles de sostener para los medios, y van haciendo cambios. Todas las métricas revelan que un gatito en el New York Times concentra muchísima más atención que la revelación de los pedidos de prórroga que el candidato Donald Trump presentó para no ir a la guerra de Vietnam, por ejemplo. Y cómo la atención tiene un límite, lo que va hacia un lado no va hacia el otro. Los medios que usamos hoy para consumir noticias hacen que sea más fácil que uno concentre su atención exclusivamente en lo que le interesa y se olvide del resto.

-¿Y qué queda?

-Un retazo. Vivimos en un mosaico más que en un mundo de relatos con principio y fin. Vivir en los medios digitales móviles, te genera eso, vivís con una gran multiplicidad de estímulos, ninguno de los cuales tienen la presencia ni la autoridad del relato del medio, de la historia larga enmarcada en un medio que tiene muchas de esas largas historias. No sé qué es causa y qué es consecuencia pero esto se da en paralelo con cambios muy grandes en las práctica de autoridad, que se ven no solo en los medios sino también en otros ámbitos como en la educación. Hablo de como se construye la autoridad fuera del autoritarismo. Hoy, hay que trabajar para construir la autoridad con el alumnado. Cada uno construye su visión de lo que es creíble y veraz, correcto y acertado. Eso pasa con las noticias y con la política. La autoridad de la investidura, del rol, del partido, de la ideología, están en crisis, y lo que surge son alternativas que llaman a una construcción mucho más transversal, dialógica y abierta de la autoridad. Eso no significa que no haya concentración de poder, pero sí que es el resultado de procesos muy distintos. La pérdida de la jerarquía y la jerarquización de las noticias que hacían los medios, el consumo incidental, la pérdida de contexto… nada es ajeno a este cambio, creo que son todas expresiones de lo mismo.

-Hablás de consumo incidental y de pérdida de jerarquía y de contexto. ¿Si no vemos ese “todo”, cómo entendemos el mundo?

-Creo que hay que diferenciar dos momentos sociales. Uno es la vida normal, rutinaria; y otro son los momentos de crisis. En los momentos de crisis, como te dije antes, hay mucho más consumo de los temas políticos y mucho más tiempo destinado a esas lecturas. Pero no podemos decir que no se lee, no hay que tener una visión apocalíptica. Se lee distinto, y se lee la mayor parte del contenido de una manera mucho más superficial. Se leen los títulos, a veces ni siquiera la bajada. Se lee distinto, más en diagonal, anticipando los temas importantes. Se construye conocimiento de una manera diferente.

Y las noticias llegan por Facebook y Twitter…
–Están en Facebook, están en Twitter. Entre un post de gatitos o del viaje de algún amigo, aparece una noticia. A veces, porque viene de un medio al que antes le diste un un like. Otras, porque algún amigo decidió compartir la noticia. Gran parte de las veces, la información de este post es suficiente para esa audiencia incidental. De vez en cuando, la curiosidad los lleva a cliquear y llegar hasta la nota completa en el medio que la generó. Es muy distinto a cómo nos habíamos acostumbrado a consumir noticias los de mi generación, leyendo un diario, mirando un noticiero o escuchando la radio. Cuando lo hacíamos, esa era la actividad primaria de ese momento.

-¿Las redes sociales son los grandes editores en este nuevo orden?

-Hoy lo que emergió es una matriz que combina la concentración de la propiedad y atención del sistema de medios tradicionales con la distribución de flujos de comunicación sobre la vida cotidiana. Casi 1 de cada 4 personas del planeta tiene una cuenta Facebook. Existen 1,7 mil millones de usuarios de Facebook. O sea que el proveedor de una plataforma de comunicación entre personas tiene el 25% del mercado mundial. La comunicación que era de “uno a muchos”, hoy es “de muchos a muchos”, pero son muchas menos las organizaciones que hacen que eso posible y son muchísimo más poderosas. Si antes nos quejábamos de la concentración de los medios de noticias, ahora debemos prestar atención a la concentración de las redes sociales. Existe un jugador que es el gran editor y que utiliza un algoritmo –que no tiene que ver con las competencias o lógicas profesionales de los grandes editores– para seleccionar cuál es la información relevante para las distintas audiencias. Estas empresas gigantescas además incursionan en otras áreas de nuestra vida, en industrias como el transporte, la salud, el turismo espacial, o el control de la energía de nuestras casas. El panorama actual nos hace pensar en un mundo donde unas pocas empresas concentrarán gran parte del espacio en el que vivimos.

-¿Ese espacio virtual, se vuelve real? ¿Pesa más que el real?

-Para entender el futuro es importante entender el gran cambio de este siglo. Al principio de la humanidad lo que condicionaba básicamente nuestras vida era nuestro entorno natural. Luego vino una etapa en que las personas pudieron construir su entorno y de algún modo dominar su ambiente (se desarrolló la vida en las ciudades, los barrios, etc.). Hoy vivimos en un mundo donde los medios digitales construyen un entorno tan importante como aquel ambiente que nos habíamos armado. Las redes sociales crean un entorno tanto o más condicionante que el ambiente donde vivimos. Hay una discontinuidad histórica. Antes vivíamos “con” los medios, los usábamos. Hoy, quienes tienen acceso a los dispositivos móviles viven “en” los medios. Los medios hoy son ese tercer entorno. Existe el entorno natural, el urbano y el mediático digital. Si se corta Facebook durante tres horas, habrá muchos con síndrome de abstinencia.

-Reformulo entonces la pregunta inicial, ya no para preguntarte sobre los medios, sino sobre los periodistas. ¿Qué rol van a cumplir? ¿Para qué deben prepararse?

-Esta es una tensión muy fuerte para los periodistas. Una tensión a la que además se le suman las herramientas de inteligencia artificial que están aprendiendo a escribir historias a partir de datos. Buena parte de las notas que hoy se pueden leer en publicaciones como Forbes no fueron escritas por ningún periodista sino que son producto del software de la empresa. Yo entiendo que escribir una historia para un Pulitzer es muy difícil, y no parece probable que un programa de computación pueda hacerlo. Pero que una computadora le ganara una partida de ajedrez a un gran maestro parecía imposible hace alguna décadas y es algo que después se pudo lograr. Deep Blue le ganó al campeón Gary Kaspárov. Creo que las formas de hacer periodismo van a cambiar y que el siglo XX no es el canon, no es la vara. Un analista norteamericano llamado Clay Sherky escribió en “Los diarios y pensar lo impensable” que estamos en una transición y que así como la transición hacia la imprenta no era lógico pensar que la imprenta nos traería el concepto de Nación, o de Ciencia (antes existía el Conocimiento pero no la Ciencia), hoy es imposible pensar qué del pasado va a sobrevivir y cómo. Se van a reinventar formas nuevas de narrar, criterios nuevos que evaluar.

-El tema es quiénes van a vivir estos cambios como actores y quiénes como espectadores.

-Es muy difícil vivir en dos siglos. Este es un momento de experimentación, donde la experimentación no es un lujo sino una necesidad, y no experimentar es declarar tu propia defunción. El problema es que los medios tradicionales tienen una aversión a experimentar, porque si experimentás vas a fracasar la mayor parte de las veces. Debemos entender culturalmente que el fracaso está bien.

-Elon Musk dice algo sí como “admito el fracaso porque estamos innovando”.

-Exacto. Pero eso requiere de un cambio de mentalidad muy fuerte. Nosotros enseñamos no para fracasar. Enseñamos para tener la razón. Escribimos de la misma manera. Yo hace diez años no hubiera publicado un artículo sobre una investigación en curso, conclusiones preliminares, por ejemplo. Antes solamente publicaba sobre lo que estaba recontra convencido, un argumento blindado. Ahora, en cambio, aprendí a ofrecer un argumento, y ver qué nos devuelven nuestros lectores. Los que se arriesgan son pocos. Algunos de ellos reciben un gran retorno y otros nada. Y así es como debe ser.

Acerca de Pablo J. Boczkowski

Boczkowski es profesor y director de la Maestría en Liderazgo para Empresas Creativas de Northwestern University. Ha publicado “Digitalizar las noticias” (2004), “Noticias en el trabajo” (2010), y “La brecha de las noticias. Divergencia entre las preferencias informativas de los medios y del público”, junto a Eugenia Mitchelstein, entre otros.

Este año publicó, entre otras artículos, “El medio ya no es el mensaje” –también en coautoría con Eugenia Mitchelstein, del Centro de Estudios sobre Medios y Sociedad en Argentina (MESO)– donde explica con más detalles la investigación que los llevó a establecer el consumo noticioso es “incidental”, y que el acceso a la información ha dejado de ser una actividad independiente para pasar a ser parte de la sociabilidad en las redes.

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