Taller de escritura creativa [05] El mundo de las ideas

Muchos autores, sobre todo los prolíficos, describen el acto de escribir como una rutina diaria en la que dedican horas a enfrentarse a una hoja de papel en blanco (o, en los más jóvenes, un procesador de texto) y llenarlo de forma compulsiva, escribiendo como autómatas, de forma automática.

Nota de 2022: habrá que preguntarle a algún modelo de lenguaje su experiencia haciendo este tipo de rutinas.

Pregunta a GPT-3: ¿Cómo te sientes en tu papel de escritor automático? A lo que responde: Me siento muy bien como escritor automático. Me encanta poder escribir de forma automática y me resulta muy fácil y gratificante.
Modelo GPT-3 respondiendo a la pregunta: ¿Cómo te sientes en tu papel de escritor automático?

Es importante entender que, para pulir la técnica, no se puede esperar a que las musas acudan, hay que quitarle el romanticismo al acto de escribir y tratarlo como el oficio que es. Igual que un carpintero consigue hacer un armario perfecto después de haber aprendido y hecho algunos imperfectos; por cada texto bueno, habrá muchos descartados.

Los textos son ideas. Las hay buenas y malas, algunas que vienen una vez y otras que son recurrentes.

Muchos borradores se descartan en sus primeras etapas. Cuando se desiste con un borrador, lo que se está descartando es la idea. El texto es el resultado de la expresión y ejecución de técnicas de escritura para desarrollar un concepto encerrado en una trama. Otros recorren un camino mayor y se transforman; muchas veces, la idea mejora cuando cambias el objetivo del texto, el punto de vista.

Además, debemos estar atentos a los vicios para salir de la zona de confort y no reproducir de forma obsesiva la misma idea —o sí, si quieres que esa idea torturada sea tu identidad como escritor—. Los escritores profesionales tienden a alejarse de sus historias, las usan para transmitir no para ser parte de ellas, y a pocos les interesa no ser versátiles en su técnica y las ideas que desarrollan en sus tramas y personajes.

Una de las mayores barreras que se encuentra un escritor a la hora de llevar una rutina es la de encontrar un motivo sobre el que escribir, ahora que estamos confinados en casa, esas motivaciones se reducen al limitarse las experiencias, interacciones sociales y los estímulos que encontrábamos en el exterior… a la vez que tenemos mucho más tiempo para desarrollar la escritura.

Si has sido previsor, o algún escritor te lo recomendó y le hiciste caso, quizá no tengas este problema porque te hayas acostumbrado a llevar un diario de ideas donde has apuntado todos aquellos temas y pensamientos que te han llamado la atención a lo largo del día como rutina: una conversación en el transporte público, un cartel publicitario o lo que hacía aquel niño en la plaza…

Si no llevas un diario, puedes bucear en la memoria para hacer el mismo trabajo, que llevará más esfuerzo, pero quizá te encuentres con algo con lo que comenzar.

En este momento, el escritor es un investigador que busca esas piezas que luego le darán pie a la historia. A veces es tan simple como escuchar una frase y darle un sentido nuevo.

Los ejercicios clásicos para enfrentarse al papel en blanco surgen para forzar el desbloqueo creativo a través de la imposición de una frase inicial desde la que el escritor debe continuar. Este trabajo lo hacemos en los talleres y también era uno de los objetivos cuando hice la herramienta (primeramente, quería desarrollar una herramienta que me ayudara a trabajar el pensamiento abstracto y trabajar en las soluciones creativas).

Ahora bien, ¿de dónde sacar ideas cuando no existen fuentes cercanas o nos sentimos huérfanos de ellas?

Aunque el diario es muy útil, es un recurso que requiere tiempo y dedicación generar, puedes comenzarlo hoy y tu yo de mañana te lo agradecerá, pero si buscas escribir hoy, tendrás que buscar las ideas en otra parte. Sentarte diariamente a escribir durante un par de horas sobre cualquier cosa es un compromiso difícil de mantener. Además, seguro que te lo preguntas, ¿cómo evito repetirme?

Lo primero, la repetición es buena, abordar el mismo tema con un ángulo diferente, buscar contradecirte, retar a las ideas que respetas y ponerte en un punto de vista amoral, inmoral o mezquino, enriquecerá tu punto de vista y también enriquecerá el resultado.

Un buen ejercicio es seleccionar un texto, cualquier relato que escribieras hace tiempo, y escribirlo de nuevo desde el punto de vista contrario, percibir el mundo a través del contrapeso con la historia anterior y, luego, volver al original y reescribirlo. ¿Ha cambiado algo?

Como cualquier otra profesión o actividad, desarrollar estas capacidades lleva tiempo y trabajo. No hay que frustrarse si los primeros días no se avanza en el texto más allá de un par de párrafos, lo que importa es la constancia. Generar esa costumbre y enfrentarse a la resistencia y oposición natural que produce el acto de escribir de forma forzada —que desaparecerá con el tiempo—, a la pereza, a la falta de ideas y empeñarse en la actividad. Una vez tengas dominada la rutina, te será más fácil salir de esos bloqueos creativos.

El mundo de las ideas, imagen generada con el modelo de difusión Jax Clip.

FUENTES DE INSPIRACIÓN TRADICIONALES PARA SOBREVIVIR A UNA CUARENTENA

  1. Estados de ánimo. Estar enamorado y dejar de estarlo, por ejemplo. Curiosamente, en ambos casos, la escritura se puede dar como un acto espontáneo. Si eres capaz de salirte de tus propios sentimientos, el empuje de estos estados anímicos puede ser muy fructífero. Si solo escribimos en estos estados o solo nos identificamos como escritores en ellos y, aunque no lo estemos, forzamos los temas naturales del estado, corremos el riesgo de convertirnos en escritores excesivamente empalagosos, dramáticos o tétricos.
  2. Injusticias. Sobre todo, cuando tienes un marcado carácter moral, la necesidad de devolver el equilibrio a través del conocimiento de un suceso injusto es un buen detonante para la narrativa, además de útil. Recuerda que es muy probable que los sujetos expuestos en la historia pueden no querer que se sepa —sobre todo, cuando han actuado mal—; entra aquí la labor y pericia del escritor en marcha para poder extrapolar esa historia, cambiar su contenido, sin que pierda el mensaje y el reclamo que se busca. Cuando hablo de relato, lo hago de forma general, estas pautas de generalización o búsqueda de un símil con el que tratar la idea original pueden darse también en textos más técnicos y de diferente longitud.
  3. Cambios de registro. Trata el texto con un lenguaje diferente al que se espera del relato, como si de otra fuente se tratase. Reescríbelo como si fuese un ensayo del protagonista o el informe policial de una denuncia. Igual el resultado te sorprende.
  4. Noticias. Son una gran fuente de información, aunque a veces sean un poco monotemáticas. Que las historias actuales se centren en personas más que en las noticias es una técnica para conseguir llegar de forma narrativa y personal, que consigan empatizar con el receptor. La noticia aséptica no ayuda a las personas a trabajar con los propios sentimientos ni con la realidad en la que se ve forzado a vivir. Por eso, ahora mismo, el periodismo se centra en relatar cuentos basados en hechos reales.
  5. Lectura, películas y series. Un buen escritor debe ser un buen lector. No es un secreto que muchos escritores comienzan a escribir después de haber leído algo que los ha llevado a interiorizar, trabajar y querer expresar sus propias ideas. Así que, si no encuentras sobre qué escribir, solo tienes que abrir un libro cualquiera y ponerte a leer hasta que una frase te detenga en seco. Sin caer en territorio fanfict, una idea puede surgir a raíz de un buen guion o del desarrollo de una película. Imagina qué hará después ese secundario al que la película no le ha dado la visibilidad suficiente.
  6. Otras expresiones artísticas. Música, pintura, videojuegos (no, el CandyCrash, no… o sí). En tiempos de escasez, los estímulos que proporcionan las actividades de ocio son unas fuentes vehiculares de ideas muy necesarias para poder desarrollar un buen tesoro de ideas personal.
  7. Amigos. Muchas veces escuchamos historias de nuestros amigos que pensamos que, al ser suyas, no es material útil para narrar una historia. Hasta cierto punto es cierto y debemos valorar en qué casos esas historias personales son demasiado sensibles para tratarlas; otra cosa es utilizarlas como inspiración para conseguir llegar, a través de ellas, a los cerros de Úbeda. Para eso, debemos deformar la realidad para convertirla en otra cosa.
  8. Conversaciones habituales y ajenas. Las conversaciones habituales, que parecen no tener ningún contenido transcendente, son muy interesantes de tratar porque no es el contenido en este caso el que importa, sino el reflejo potencial que puede darse a través de esa cotidianidad de la propia sociedad e historia del personaje. Como vimos, una forma de enfrentarse a la creación de un personaje es la creación de uno a través de características y rasgos que encontramos en nosotros mismos. Explotarlo hace que podamos buscar en este tipo de conversaciones un buen recurso. No solo tienen por qué ser aquellas en las que participamos activamente, podemos encontrar inspiración escuchando furtivamente las conversaciones de desconocidos o de vecinos. Casi todas las historias de Pies descalzos utilizan este tipo de detonante.
  9. Frases célebres. Todos escuchamos y leemos cientos de frases importantes y rotundas que aparecen repentinamente en nuestro muro de [inserte red social preferida]. Si eres un unicornio que no sufre de este tipo de publicaciones porque ha aprendido el noble arte de filtrar la información, siempre puedes recurrir a repositorios que recopilan este tipo de frases. Selecciona alguna que te llame la atención y ponte a escribir.
  10. Historia. Los hechos históricos marcados como relevante tienen personajes peculiares y muy ricos en detalles, no tienes por qué escribir sobre hechos históricos, solo buscas inspiración; pero igual es interesante aprender cómo fue una guerra civil humana real antes de escribir sobre una ficticia. En este caso, también es muy interesante valorar la posibilidad de ser un personaje anónimo, alguien que no fue relevante para ese hecho histórico y que no contribuyó a que se diera, pero sí se vio afectado por él.
  11. Viajar. Vale, ahora mismo, no podemos (a no ser que consideremos como tal ir al supermercado), pero son una gran fuente de inspiración. Ahora mismo es el momento de acudir a literatura de viaje para compensarlo o a recursos virtuales, tales como Google Maps, con los que recorrer a través de las imágenes del pasado lugares recónditos captados por las indiscretas cámaras de Street View, igual algún detalle de esos recorridos virtuales es una sorpresa sobre la que escribir.
  12. Naturaleza y observación. Igual que viajar, tampoco es que se pueda recurrir de forma inmediata; además, un paseo virtual por un parque nunca será lo mismo que por uno real, faltan los olores, los ruidos del medio… esos estímulos que tienen un beneficio para nuestro cerebro y para liberar la imaginación más ingenua.
  13. Sueños y meditación. Para aquellos afortunados que sueñan (o que recuerdan lo que sueñan), esta fuente es la más desordenada de todas, pero siempre se puede encontrar una idea oculta con la que trabajar posteriormente. Con la meditación no ocurre igual, normalmente son ideas dispersas, centradas más en las preocupaciones personales que saltan a un primer plano; durante la meditación se deben dejar ir y centrar la concentración en esa nada; pocas veces olvidamos esas ideas, además, estamos conectados a ellas, nos importan, así que son buenos puntos de inicio.
  14. Paseos. Hace tiempo leí que para el cerebro era más productivo y reconstituyente un paseo entre árboles que entre edificios, supongo que nos devuelve a un estado en el que el cerebro primitivo ha estado desarrollándose durante más tiempo (evocativamente hablando); aun así, para la creación de historias, los paseos por las calles empedradas pueden ser más productivos que uno por la naturaleza porque en esos paseos los estímulos de conversaciones, sucesos fortuitos, lo que vemos a través de un escaparate… son ideas que nos regala el mundo cotidiano.
  15. Ejercicio de intensidad moderada. El ejercicio busca liberarnos de los estímulos y centrarnos únicamente en una actividad, de la que saldremos más centrados y, probablemente, con las ideas más claras y una predisposición mejor para otras actividades. Cambia nuestro humor porque las endorfinas que genera le gustan mucho al cerebro y está contento… esas cosas de la bioquímica.
  16. Memes (y otras sátiras). Los propios memes son una historia reducida a una sátira, puedes llevar la sátira más allá, expandirla o, simplemente, tratar su contenido y reflexión de forma más profunda.
  17. Imaginación y mundos imposibles. Busca en lo imposible, en las mezclas que no se dan, como el agua y el aceite y piensa qué pasaría en un mundo donde sí se mezclaran. Que tuviese algo diferente. Crear mundos y utilizar los y sí… para desarrollar una posible vía nueva, una posible trama en la que suspender el mundo real y apostar por la coherencia de lo imposible.

Un escritor es capaz de transmitir una verdad incuestionable a través de una mentira.

Taller: El mundo de las ideas

Ejercicio 1. Frases ¿célebres? Elige una de las siguientes frases y utilízala como inspiración para tratar un tema. [Cualquier parecido con frases dichas por los personajes de Red vs. Blue — no — es casualidad]

  • Soy alérgico a las cosas que no quiero hacer.
  • Estamos en el futuro, las cosas son muy brillantes aquí.
  • El tiempo no es lineal, es circular, por eso los relojes son redondos.
  • Hay una delgada línea entre no escuchar y que algo no te importe, me gusta pensar que camino en esa línea cada uno de los días de mi vida.
  • No importa lo mal que parezcan las cosas, no pueden ser mejores y no pueden ser peores, porque así son las cosas, y es mejor que te acostumbres.
  • Si sobrevivimos a esto, voy a mataros a los dos… lentamente…

Ejercicio 2. Twitter. Busca un tuit que te evoque un acontecimiento y conviértelo en un relato.

Ejercicio 3. La aventura de ir al supermercado. Relata de forma épica cómo haces la compra en tiempos de cuarentena.

Creado originalmente para el taller de escritura creativa Escríbeme, Cerveza de abril de 2020.

Fuentes: tras dos años es difícil recopilar las fuentes de estos materiales porque no las apunté en su momento — no tenía intención de publicarlos y no lo creí necesario, suspenso para mí — ; he recurrido a aplicaciones antiplagio con la esperanza de que me sacara alguna cita, pero no he obtenido resultado. Así que la nota de fuentes consultadas queda así: En la creación de estos materiales se han consultado varias fuentes y libros de teoría literaria y narrativa.

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Editora y correctora de textos. Eterna aprendiz en ciencia de datos y NLP. Me gusta investigar y probar herramientas NLP que puedan facilitar mi trabajo.

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Erebyel

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