Génesis

No es precisamente como fundar ciudades, sino mejor dicho, como crear imperios del recuerdo, el cuál tiene dedos formados de hilo de nube, calles y sartas de tristezas teñidas de alegrías y delirios equívocos, ó paralelos.

Quiméricos recuerdos con cimientos en los huesos, vuelven por las noches a cavar, arañar, a murmurar dulces dualidades en máscaras ajenas. Recuerdos con canciones embalsamadas, fantasías en el génesis de aquellos vientres indispuestos gritando pueblo, puños a las estrellas, vínculos al tiempo.

Somos tan frágiles que nuestra especial condena es durar para siempre, por decir hasta ayer. Mientras tanto avivamos la sangre, fragmentados en trozos de impaciencia, ciencia de nuestros glóbulos amenazando la carne.

Magia en las palmas de nuestras manos, se trata de fundar un sueño vagabundo.