Los jóvenes y las redes sociales
Los jóvenes y las redes sociales son “casi” amigos, se conocen bien porque vivimos diciendo: — al rato hablamos por WhatsApp, — me envías un mensaje por Facebook. Cuando la realidad de ello es que físicamente se tiene todo un día para convivir con una persona agradable.
“Soy un joven que cambió a sus amigos por confiar en una red social a la cual le transmito mi furia cuando peleo con mi mamá, papá, hermanos o amigos, pero principalmente publico los problemas que tengo con mi novia. La retransmisión de lo que pienso, siento y quiero es lo que realmente soy, y es lo que transmito y hago en las redes sociales”, sería el relato de un joven que esta consiente de lo que hace, sin embargo, eso no existe.
Dado el relato anterior, un amigo en quien confiar se reemplazo por una red social en la cual publicar, ya que, publicamos con más frecuencia nuestros problemas en nuestro perfiles sociales, que los momentos bellos de la vida, y si fuera así que compartieras tu felicidad, el contagio por una red social sana iría en crecimiento, pero soy y somos nosotros mismos quienes poblamos las redes sociales y entramos en decadencia de pensamiento.
Si fueras un joven de lógica, no tomarías la foto de dos de sus amigos y preguntarás: ¿Quién obtendrá más Me gusta, fulanito, o perenganito? A esa acción, yo le llamaría “racismo” o dime tú: ¿Para qué comparar a una persona con otra?. Todos tenemos los mismos sentimientos, físicamente no todos somos iguales, y no todos pensamos por igual, no todos somos éticos, pero si todo sabemos razonar y comparar lo físico no es un tema que se tenga que tratar, y menos por redes sociales. Ni que decir del tan famoso “like y te publico”, como si publicarle a un amigo fuera una obligación y no por ganas de un bello sentimiento. A esto, sólo lo puedo llamar “querer llamar la atención.”
Haz lo que tengas que hacer, pública, vive, se feliz, entra a las redes sociales pero no dejes el bonito contacto físico con las personas.