Historia sobre el 14

Historia sobre el 14

La noche no deparaba absolutamente nada. Nada. Yo ya estaba harto de fingir, me sentía muy mal de tener a 4 personas con una pequeña pero letal dosis de mentiras para cumplir solamente un objetivo bastante egoísta: el tener la atención de éstas personas, su tiempo, sus ganas de verse con alguien al salir de la oficina, el tener a alguien siempre a quién mensajear cada que tuvieran un momento libre, alguien a quién extrañar, alguien a quién decirle te quiero.

Lo único que logré fue tener una de las borracheras más asquerosas de toda mi vida. Mi peor experiencia con un Absinthe en un lugar alejado de mi departamento. Por accidente dejé mi teléfono en silencio al estar en la fiesta del 14 y para cuando tomé conciencia vi todo el montón de mensajes. Uno de ellos fue:

“Ya estoy en tu departamento.. Te espero en tu cuarto”.

Fuck. Fue la única expresión que salió de mi boca. Lo había olvidado por completo que habíamos quedado de vernos.. Por otro lado tenía otro mensaje de la chava que había conocido gracias a mi ex novia:

“¿Cuánto más vas a tardar? Dijiste que vendrías por mí. Te esperaré afuera. ¡Apúrate! Tengo mucho frío”.

What the fuck. ¿Qué me pasa?, ¿cuánto tiempo pasó? Se suponía que iba a terminar temprano en esta fiesta y al terminar iría por ella..

No lo podía creer. Eran casi las cuatro de la mañana. Tenía toda la vista nublada, tuve que caminar un poco para tomar un taxi, lo cual se volvió una tarea más difícil de lo acostumbrado.

¿Qué importa? — Pensé. No tengo absolutamente nadie a quién rendirle cuentas ni mucho menos. Solamente me iré a mi departamento y dormiré. Ya mañana me preocuparé por todo lo que hice.

Y así fue.

Ya al hacer memoria a la mañana siguiente.. había llegado a la fiesta con Sara la cual tiene una hermana bastante cute con la cual siempre tuve algo… algo que no se puede describir, simplemente una atracción bastante extraña y a la vez incómoda ya que Sara y yo también tuvimos algo cuando íbamos a la escuela juntos.

Lo que pasó fue una de esas cosas honestas de cuando estás ya muy borracho. La hermana de Sara y yo nos sinceramos mutuamente, nos dijimos que deberíamos de intentar algo, ya que cada instante que teníamos solos lo aprovechábamos para besarnos.

¿Qué era lo que podía pasar mal? — Nada. Nada más que Sara muerta en celos, completamente irritable, con una cara de coraje de te voy a matar que solamente las mujeres saben hacer.

Afortunadamente tuve que hacer memoria para recordar lo de la hermana de Sara lo cual me dice que no fue del todo importante. De no ser suficiente esa fortuna, me di cuenta que ya tenía un mensaje de la hermana de Sara disculpándose por lo que pasó ayer:

“No volverá a pasar, no te preocupes. Tampoco nos volveremos a ver por un tiempo, espero que no te moleste”.

¡No! No me molesta en lo absoluto. Solamente Ximena se fue a su casa por esperarme como 6 horas en mi departamento, y yo evidentemente nunca llegué.

Solamente Julieta se fue con otro tipo al yo no poder llegar por ella al antro.

Solamente perdí a una gran amistad de la escuela por besarme con su hermana.

Y lo único que pude haber mantenido es el amor de la hermana de Sara ya que aún con todas mis estupideces que hice, la quería. Si la quería mucho y ¡oh! sorpresa, no pasó ni un día para que se arrepintiera de lo que hizo y yo hice.

Realmente, el único que tenía que estar enojado consigo mismo soy yo. Eso es.

Me bañé, me senté en mi sala y esperé. Esperé para olvidar todo. Para no cometer semejantes desastres. Solo. Porque estaba harto de fingir.

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