¿Logotipo o identidad para la CDMX?

Hace unas semanas se realizó la convocatoria para renovar la imagen institucional de la Ciudad de México y era obvio que habría cientos de propuestas, pero al final sólo fueron 20 las finalistas, aun más obvio es que habría una controversia sobre la calidad de los trabajos y sobre la necesidad del cambio del CDMX en rosa y negro. Y mi opinión es la siguiente:

El problema del concurso del logotipo de Ciudad de México es justo eso, que nada más se centra en el logotipo. Tanto los convocantes como los diseñadores se equivocaron en el enfoque. La ciudad no requiere solo de un logo, sino de una identidad la cuál se basa en una serie de elementos (logotipo, tipografía, colores y elementos gráficos complementarios) que deben convivir armónicamente entre sí.

Algunos de los ejercicios son buenos -otros son muy malos- pero considero que en general no vislumbraron los alcances de su propia propuesta. Por ejemplo, ¿cómo funcionarán a una tinta, en tamaños menores a 1cm, junto a otros logotipos, cómo será la identidad respecto a las demás secretarías?

Juzgar el trabajo de los colegas diseñadores es sencillo si nos basamos únicamente en el gusto; en diseño eso no puede ser, debemos preguntarnos, si funciona o no. ¿Cómo juzgar un trabajo sin el contexto? Necesita ser juzgado en él, por ejemplo: campañas de publicidad, promocionales, papelería, transporte, entre otros.

No debemos olvidar que además de la funcionalidad el diseño debe comunicar. Es imposible que un logotipo refleje todo, así no funciona una identidad, por ello la creación de ésta última es un esfuerzo en conjunto entre gobierno, diseñadores, comunicadores, publicistas, investigadores de mercado y ciudadanía.

Al final, no es un logo, es una identidad y no pasa nada si volteamos a ver cómo lo han hecho otras ciudades como N.Y, Londres, Amsterdam, Seúl, Buenos Aires y aprender de sus aciertos y errores.

Pero sobre todo, no debemos perder de vista que la construcción de esta nueva identidad no se dará en un par de días o semanas, sino de meses y quizás años.