Comunicación y comunicadores

Suelo escuchar música desde que tengo uso de razón, quizá desde un poco antes, y siempre tengo la necesidad de estar escuchando en todo momento, inclusive para poder concentrarme; diría que no me gusta todo tipo de géneros, pero sería discriminatorio, mejor, dejémoslo en que la influencia de tus padres y hermanos mayores te forja un gusto por la buena música.

Escuchar la radio en estos días es complicado, sobre todo por el hecho de que pasan más comerciales que contenido, por lo que te vez en la necesidad de estar cambiándole constantemente para poder sintonizar algo bueno. El otro día me di a la tarea de apropiarme de una estación de radio, por supuesto en donde había descubierto que sintonizan canciones que más me gustan y aquella, la que dice ser una de las mejores estaciones de radio de la frecuencia modulada.

Después de oír a sus conductores entre muchas otras cosas, me di cuenta de la soberbia y la arrogancia con la que conducen sus programas, seguramente, y no solo ellos, si no en general conductores ya sea de televisión, radio y recientemente Youtubers, su discurso lejos de comunicar y formar un criterio objetivo, es vender que ellos son los mejores, criticar a la competencia y por supuesto seguir la línea editorial del mejor postor, pero ¿por qué vender eso y no el contenido?, o ¿por qué escuchar una guerra que no nos corresponde?, ¿por qué ha caído en eso la forma de comunicar?, o quizá siembre ha sido así, ¿algunas vez los comunicadores dijeron lo que en verdad creían?

Hace una semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), gracias a la organización Artículo 19, ordenó al Congreso de la Unión legislar en materia de publicidad oficial, algo que durante años los legisladores tenían olvidado. Con esto, entre otras cosas el documento menciona que: “si los medios de comunicación son fundamentales para la existencia del debate plural e incluyente, una democracia deliberativa requiere de medios de comunicación profesionales e independientes que informen y den a conocer los distintos puntos de vista que existan sobre un problema de interés público, para que así los ciudadanos puedan formarse una opinión propia sobre dicho tema. Con todo, es evidente que los medios de comunicación necesitan ingresos económicos para poder operar y cumplir con la función antes descrita. En consecuencia, en la actualidad se hace más indispensable contar con recursos económicos para poder comunicar opiniones e información a través de los medios de comunicación”[1].

Lamentablemente los ingresos que reciben los medios de comunicación por parte del gobierno son indispensables para que éstos puedan subsistir, lo que provoca que caigan en el juego, se distorsione el mensaje, la libertad de expresión y con ello se vea afectado nuestro derecho a la información.

De existir una regulación en la materia se terminaría con la asignación de recursos arbitrariamente, que únicamente van dirigidos a medios afines a la posición del gobierno o que se ven amenazados los medios de comunicación que son críticos a éstos; ya que el gobierno debería de abstenerse de utilizar su poder y los recursos con tales objetivos, debido a que al imponer presión ya sea directa o indirectamente silencia la labor informativa de los medios, el intercambio libre de ideas, opiniones, pero sobre todo se ve afectado el ejercicio democrático. Esperamos que el Congreso de la Unión acate la orden de la SCJN y promulgue una ley adecuada para la regulación de publicidad oficial, para así tener medios de comunicación críticos, veraces, pero sobre todo libres.

[1] Proyecto de sentencia de amparo de ARTÍCULO 19. Consultado el 23 de noviembre de 2017. Disponible en: https://articulo19.org/wp-content/uploads/2017/10/AR-1359-2015-171025.pdf