Planning (IV)



Nacidos desnudos cual animalitos del bosque, pronto pegan a nuestros pequeños cuerpos la burocracia clasificadora. Una pequeña pulsera numerada con un nombre que se convertirá más tarde en DNI con un día, un año, un género, una nación.

Marcadores clasificatorios nos sitúan de un porrazo en el espacio social. Ya no somos más criaturas en tránsito, somos lo que dice nuestro DNI, guste o no. Y esto no viene solo. Cada marcador nos señala guías de conducta, narrándonos a nosotros mismos a través de identidades múltiples, móviles, yuxtapuestas. Pero finalmente, siempre llenas de contradicciones, con todas las responsabilidades y ansiedades que conlleva cada una de ellas.

Las hegemonías y contrahegemonías vinculadas a identidades de género y edad han sido ampliamente explotadas históricamente por las estrategias publicitarias.

https://www.youtube.com/watch?v=MpizkWEmg1g


Pero cada vez es más frecuente ver un trabajo fundado en un nosotros nacional que explota el origen histórico de la marca para contarnos porqué somos diferentes… ¿y mejores?

Con ello no ne refiero a compañías que se suben a una marca país cual Volkswagen Das Auto, ni tampoco de la moda del made in _____ (cualquier país/ciudad del norte). Hablo de marcas que construyen un nosotros que trabaja activamente en la tradición nacional, adelantando en carrera a los estados modernos, interpretando libremente sus imaginarios y prácticas.

En un mundo en globalización, apuntar a lo nacional es apostar a la banca.

https://www.youtube.com/watch?v=KdrhT3-u05A

Siempre ganas.


https://www.youtube.com/watch?v=Rf3KwoDL33M

Aunque lo nacional no tenga estado.


https://www.youtube.com/watch?v=kQjpyME8PG0

Aunque lo único nacional sea el ensamblaje.

Incluso aunque la invención de la tradición quede en manos de intereses comerciales.


*__ Aparecido originalmente y adaptado de
uncertainties—-uncertainties.blogspot.com