La letra M la delata

José Antonio llegó a sacar su línea telefónica en el ICE, tomó asiento frente a la muchacha que lo atendió, le entregó su cédula, el único documento que se necesita para hacer un trámite en esta y muchas instituciones del país; la foto del documento de identificación muestra a un hombre con pinta de galán de telenovela, con pelo castaño lacio y un porte muy masculino, pero frente al cubículo entregando esa cédula, estaba una mujer.

Ella había nacido en Desamparados hace 52 años, su niñez y adolescencia la vivió bajo la sombra de un nombre que no es el que tiene ahora, como José Antonio la conocen muy pocos, como Josel se le conoce desde el 2000(se le ocurrió sumarle una L al nombre para que dejara de ser tan masculino), y en el mundo trans de Costa Rica ella es “La Miss”.

La muchacha de inmediato le dijo que no le podía hacer el trámite, la cédula era de un hombre, además la letra M en el sexo lo identifica como tal. “Usted no es José Antonio”. Pero claro que es José Antonio, y estaba dispuesto a demostrarlo, de inmediato tuvo que recurrir al método más efectivo pero humillante para acabar el conflicto como lo ha tenido que hacer muchas veces en el pasado para que se comprobara su identidad. Tuvo que ofrecer enseñar sus genitales.

Lo hizo hace 10 años cuando volvía al país después de unas vacaciones en San Andrés, intentaba pasar aduana, otra vez un funcionario recibía a José Antonio en su cubículo pero Josel era la que hacía fila. Para volver a entrar al país tuvo que ofrecer de nuevo un “si quiere vamos al baño y le enseño mis genitales, yo sí soy José”.

Empezó a usar hormonas estando en la universidad, lo hizo entre el año 96 o 97 mientras cursaba humanidades en la Universidad Nacional; ahí decidió empezar su proceso transexual, desde entonces Josel pasó a formar parte pocas estadísticas que se conocen en el país (y el mundo) sobre la cantidad de transexuales que existen. 1 de cada 25.000 hombres en el mundo decide ser mujer. José Antonio es uno de ellos.

El trámite queda de lado, sacar o no la línea ya no está ni en discusión, la gente alrededor nota el enfrentamiento, de pronto alguno de los que espera sentado para ser atendido escucha algo y comienzan las burlas, se torna humillante.

Josel se declara muy creyente, además asegura que la discriminación no es como en sus años universitarios, tiene a su favor el aspecto de que su apariencia es tan femenina que si nadie ve la cédula, ni cuenta se daría. Decidió buscar de Dios, escucha sermones en su casa, aunque no asiste a una iglesia porque considera que hasta que no deje la prostitución no podría ir tranquila.

Y es que actualmente un 95% de transexuales tiene que optar por la prostitución a nivel mundial para poder sobrevivir, y un 77% de esos reconocen que si tuvieran lo posibilidad de dejar esta profesión, lo harían. La “Miss”, que fue bautizada así tras ganar un concurso de belleza por allá de los noventas, enfrenta esta realidad donde un trans no consigue trabajo en el país. Ella también lucha contra la edad, ni un hombre, ni una mujer, ni un transexual con 52 años consigue trabajo fácil.

De inmediato la cara de la muchacha cambia, la sorpresa es inevitable para ella, Josel se enfrenta la aceptación de una persona ajena a su vida, a que quien está frente a ella negándole su línea de celular asuma en pocos segundos que ahí tiene sentada a una persona que decidió cambiar su sexo, mientras el guarda entrega fichas, y la pantalla avanza a otro número, Josel o más bien, José Antonio, espera no ser rechazado por confesarse.

Y es que la reacción en ese momento puede ser muy variada, la podrían echar, la podrían atender sin problema, sólo Josel sabe lo que le ha tocado vivir. No está de más recordar la vez en que una doctora la envió a hacerse un antígeno prostático, tras esperar un año para tener su cita en “la caja”, en cuanto a esperar citas por años nuestro seguro no discrimina a nadie, todos esperan por igual. La enfermera que la recibió de inmediato reclamó: -¿Cómo es posible señora que la manden a hacerse un examen de próstata? ¿Quién pudo hacerle esto? –No, señora, es que yo soy un transexual.

Ahora José Antonio logró cambiar su nombre, pero no su sexo, la letra M todavía lo delata, pasa casi desapercibido, va al banco y hasta le dicen “señora” lo que no le incomoda para nada, al contrario. Ahora los trámites hace como Josel, incluso está esperanzada en lograr tener su casa gracias a un bono de ayuda social por el que está concursando, pero el cambio no está completo.

En Costa Rica los transexuales no pueden cambiarse ni su sexo ni nombre en la cédula, la única opción se da a partir del 2014 cuando el Registro Civil transforma el reglamento y permite usar el “conocido como” para evidenciar de cierta manera su realidad, pero eso no les faculta para atender de manera legal asuntos bajo el nombre que elijan.

Josel logró tener su línea, una vez más enfrentó la humillación de desnudar su identidad frente a un desconocido. Ella logró tener línea de celular para poder llamar o que la llamen, para hablar con amigos y familia, aunque siendo sinceros, para qué los va a llamar si su familia no la acepta. La discriminación reina hasta entre los más cercanos.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Maikol Fernández ’s story.