¡Si lo quiero!

Confieso que la descripción de “Gracia”, aún si me hubiera tomado la molestia de buscarla, no la entendería, por lo menos no en el sentido práctico y real. Confieso también que siempre me ha intrigado esta concepción tan fácil de describir, pero difícil de aplicar. Sería ideal que para este punto, yo escribiendo, pudiera exponer de manera puntual y con una que otra alegoría, la explicación que tengo en mi cabeza, no solamente de lo que realmente es la gracia, sino también de la manera en la que alcance tan fascinante concepto, por el contrario, este “regalo no merecido”, revolotea en mi mente cada vez que es enunciado y me provoca preguntar en vos alta, ¿Qué significa gracia? Me declaro un total incompetente en todo el sentido de la gracia; y es que no existe solo un concepto eclesial para esta palabra.

Mejor hablemos de regalos…
Tengo una familia en la que constantemente obsequiamos, cumpleaños, navidad, graduación, o simplemente porque había una oferta de algo que sabemos será de agrado para la otra persona; regalamos porque nos gusta ver la cara de los pequeños al recibir ese presente, la expresión de los adultos al emocionarse como niños por un detalle, sin importar su valor.

¡Tal vez tiene que ver con eso! eso que la otra persona quiere o necesita, sin saber dónde buscarlo, sin tener como comprarlo, o porque no se ha tomado la tarea de adquirirlo. Si la gracia es un regalo de Dios, algo que necesito y que definitivamente yo mismo no podría pagar, y Él decidió entregármelo sin ninguna razón más que su amor, podría tener sentido, pero cuando veo a mis sobrinos mal usando un presente, especialmente si es de un valor considerable, me provoca retirárselo y…

… ¿es la gracia de Dios así? Sin duda Él se preocupa por el buen uso de este regalo, pero ¿lo retiraría Él si no se le diera un buen uso? ¡No discutiré sobre eso!, ya suficiente complicado es el concepto como para discutir sobre creencias teológicas.

Por otro lado escucho la frase: la gracia de Dios en ti, esta puede abrirte muchas puertas, la gente lo percibe. Esto significa que: la gracia es un regalo no merecido, que no pude adquirir por mí mismo, pues no pude haber pagado el precio, que la gente ve en mí y me abre puertas… Ósea es como… (Yo intente encontrar un ejemplo de un regalo con esas características, pero no lo encontré).
Ya lo decidí, no quiero entender el concepto, no sé si sirva de algo, quiero ser como uno de mis sobrinos que cada vez que ven un presente corren a romper su empaque para disfrutar lo que está dentro, incluso sin que fuera para ellos dirigido, sin preguntarse qué fecha es para justificar el recibirlo o si merecían tenerlo, quiero cerrar mis ojos, sonreír como niño y decir

Si Gracia…s, ¡si lo quiero!