Confort, nostalgia y televisión.

En la actualidad hay dos narrativas muy difundidas que han tenido gran éxito tanto popular como comercial y que sin embargo son diametralmente opuestas.

Por un lado esta el discurso acerca de la zona de confort y de los beneficios que se obtienen al salir de esta; existen desde memes hasta cursos de empoderamiento cuyo fin es alentar a las personas a experimentar cosas que de otra manera no harían.

Por otro lado está la nostalgia y la maquinaria de marketing creada a partir de ella; desde tours de grupos musicales de antaño hasta el re-lanzamiento de los pepsilindros, hoy en día la nostalgia vende bien.

Parafraseando lo que decía Banksy acerca de la comercialización del arte: A la salida de la zona de confort está la tienda de nostalgia.

De entre estas dos narrativas me inclino más por la primera, a pesar de que me gusta mi zona de confort (¡es confortante!) me gusta experimentar cosas diferentes porque si mis nuevas experiencias son placenteras puedo ir refinando mis gustos y si no puedo decir que son basura.


Aunque la nostalgia nos ha regalado obras maestras como “En busca del tiempo perdido” de Proust también ha generado una repetición absurda de contenido, ya hay un remake de MacGyver por ejemplo. En particular hay dos shows de televisión (aunque los vi por internet) que considero tramposos por su uso de la nostalgia no como medio sino como fin, Stranger Things y Mr. Robot.

Mucho se ha hablado ya de Stranger Things así que me enfocaré en Mr Robot. Aunque parece un concepto novedoso pierde su fuerza al enfocarse en la nostalgia (aunque con referencias no tan pop como Stranger Things), desde su bunker en Coney Island con las arcadias y los juegos mecánicos hasta sus referencias a películas de fin de siglo como Matrix y El club de la pelea. Su protagonista, Elliot, es un mal y exagerado ejemplo de la alienación, las escenas donde lo muestran sufriendo por esta me parecen más patéticas que empáticas.

El show se enaltece sobre la fidelidad con que muestran el mundo hacker, los personajes usan las herramientas y los métodos que un hacker real usaría, incluso se hace referencia a la caricaturización que se hace del hacker en el cine y la televisión sin embargo lo más común hoy en día es que se contraten especialistas en los temas que se abordan para dar realismo, es decir que esa fidelidad no es algo extraordinario sino parte de la chamba.

Mr. Robot pudo haber sido una buena película de hora y media, en 1999. Mr. Robot es basura.

P.D. ¿De verdad la empresa que funge como villano se llama Evil Corp?