Querida Marta,

Me preguntas cómo saber si estás tomando la decisión correcta o si realmente es «cabezonería» con tu cambio de aires.

Me temo que ni yo, ni nadie puede responderte esa pregunta. Sin embargo, todos los días tomamos decisiones trascendentales.

A mi me ayuda recordar:

You can’t connect the dots looking forward; you can only connect them looking backwards. So you have to trust that the dots will somehow connect in your future – Steve Jobs

No existe un algoritmo capaz de predecir si una decisión será la adecuada para el conjunto de variables que componen lo que tú defines como felicidad o éxito. Muchas veces son las decisiones equivocadas las que nos han descubierto algo que ni siquiera sabíamos que queríamos (Steve Jobs fue despedido de Apple y entonces creó NeXT y Pixar). Otras las decisiones que creemos correctas nos enseñan que no era ese resultado el que esperábamos.

Entonces, ¿cómo puedes calibrar tu decisión?

Averiguando si es un riesgo controlado: si tu economía lo permite y en caso de salir mal tienes una red, si tu motivación es lo suficientemente fuerte como para superar los obstáculos que puedan presentarse a priori, si el potencial de todo lo bueno que debe aportarte supera a lo negativo, si tu instinto te acompaña…

¿Aún así no lo tienes claro?

Entonces consulta la única brújula que marca tu dirección: tus valores.

Pregúntate en qué tipo de persona te convierte llevar a cabo una opción, qué tipo de persona optaría por la segunda vía, ¿cuál de las dos quieres ser?

Hunter S. Thompson, un magnífico escritor que creó un nuevo género periodístico — imagínate cuánto miedo e inseguridad tuvo que afrontar siendo un pionero—escribió una carta fantástica y muy honesta en la que me he inspirado para contestarte. Además de esto, dentro del coaching/religiones/filosofía existe una sabiduría extendida que te resumo de la mejor manera que puedo:

  • ¿La decisión está motivada por el Amor, o por el Miedo?

Puedes tomar una acción para evitar algo (me voy de este trabajo para evitar enfrentarme a un conflicto), o bien buscando algo positivo (dejo este trabajo para estudiar porque quiero poder acceder a un puesto mejor).

  • ¿Nadar o flotar? Le decía Hunter a Hume en su carta.

En ocasiones no encontramos la motivación correcta, o el miedo es ligeramente mayor que el amor en la balanza, y decidimos continuar tal y como estamos, flotando plácidamente y dejando que la corriente nos lleve donde sea. Otras tomamos las riendas y nadamos en la dirección concreta que nos proponemos.

Responde a estas preguntas y actúa siguiendo tus propias respuestas y reacciones, porque nadie más que tú puede validar tu decisión.