Lecciones aprendidas en mi primer hackathon

Leandro y yo justo después de presentar al jurado.

Durante la edición del South Summit 2017 he tenido la oportunidad de participar en mi primer hackathon. Convocado por Inditex y Ironhack, nos dio la oportunidad a 34 equipos de proponer soluciones a los desafíos que nos planteaban. Era la experiencia perfecta para estrenarme en Medium.

Descubrimos la convocatoria del Hackathon en LinkedIn. Consideramos formar un equipo de cuatro personas, pero sólo Leandro y yo pudimos organizar agendas. Animados por vivir la experiencia y abordar un proyecto con una mente fresca, lejos del día a día de nuestro trabajo, nos inscribimos y fuimos seleccionados y convocados el día 4 de octubre en una de las salas de la N@ve.

Tras la presentación de los retos comenzaron 24 horas de trabajo intensivo. Ironhack preparó un área de trabajo con sillas muy cómodas y mesas un pelín justas. El WiFi nos dió algún que otro disgusto, pero la organización estuvo atenta para resolverlo. Además de esta zona, en el exterior se nos preparó una carpa con comida, bebida y sofás para descansar.

Aprendí mucho observando a otros equipos trabajar. Se notaba que muchos equipos eran además de amigos, compañeros de trabajo, y en cada caso las dinámicas para llegar a acuerdos y repartir tareas funcionaban como un reloj. Cada grupo lo hacía de forma diferente, de la forma que mejor les funcionara, y que respondía al perfil de sus miembros. Abundaban los esquemas y flujos en papel, pero también las pizarras blancas y los post-its. La gente disfrutaba con los procesos de ideación.

Una vez anunciados los seis equipos finalistas, éstos presentaron su trabajo delante de todos, jueces y otros participantes. De nuevo, fue muy enriquecedor ver como cada grupo exponía su proceso, justificaba sus decisiones y, sobre todo, explicaban cómo la solución que proponían era la respuesta apropiada a los desafíos planteados. Cada presentación tenía su personalidad, sus fortalezas, y al ver las seis pude entender mejor qué aspectos necesitaba mejorar para hacer de nuestra solución un finalista en el evento.

La verdad es que ha sido una experiencia muy enriquecedora. Y después de recuperar el sueño perdido y descansar el fin de semana, estas son algunas de mis conclusiones acerca de las lecciones aprendidas en este reto:

Service design como punto de partida

Los problemas en una empresa rara vez se solucionan con un cambio tecnológico. Las necesidades requieren soluciones multidisciplinares que comienzan por un análisis del problema, de los procesos asociados y de sus componentes para encontrar las piezas que friccionan y que requieren ser rediseñadas. La revisión del customer journey y los principios de reingeniería de procesos permiten crear o refinar los servicios que ofrece una empresa. Incluso las decisiones sobre qué tecnologías, lenguajes y frameworks a utilizar están influidas por el servicio que se desea crear o mejorar.

Presenta la solución

Parte del éxito de cualquier proyecto depende en la forma de comunicarlo. En un hackathon esto es especialmente importante, pues debes poder demostrar que el fruto de un día de trabajo está a la altura del reto planteado en unos pocos minutos.

La comunicación cada vez que informamos de avances en un proyecto debe ser clara, transparente y facil de entender, y a la hora de una entrega debe maximizar los beneficios.

Gestiona tu tiempo

Ya sea un hackathon de un día o un proyecto de cuatro semanas, la gestión del tiempo es vital para poder entregar de acuerdo a las expectativas. Estimar plazos es más un arte que una ciencia, pero la planificación de tareas y la dedicación que recibirá cada una permite al equipo plantear opciones realistas.

Este principio lo vemos en acción todos los días y en todos los proyectos, pero al concentrar todo en 24 horas su importancia resalta muchísimo más. Sobre todo cuando necesitas reservar un tiempo para comer, beber, descansar, o simplemente dar una vuelta para charlar y despejarte antes de volver a tu puesto.

Evaluación continua

Los daily scrums, status meetings, o como cada uno prefiera llamarlo, tienen el mismo objetivo: comprender el estado actual de las tareas y el ritmo de progreso del proyecto. Cuando todo el desarrollo tiene lugar en un plazo tan corto, las revisiones necesitan ser continuas para saber si vamos por buen camino o si hay que replantear algo para que tenga sentido.

A medida que el desarrollo avanza, la capacidad de análisis cambia por mil motivos: interiorización de problema, materialización de la solución, los efectos del Red Bull… En cualquier caso, merece la pena parar cada cierto tiempo para mirar atras y adelante para ver las cosas en perspectiva.

Conclusiones

Aunque estos cuatro puntos ya los conocemos casi todos, el desafío de concentrar todo un ciclo de desarrollo de producto en 24 horas te permite ver la importancia de cada uno y como afectan unos a otros.

Además, ver el proceso y las dinámicas de trabajo de otros equipos realmente ayuda a evaluar tus propios métodos y asumir las buenas ideas que descubres.

En resumen, participar en un Hackathon es una gran experiencia tanto personal como profesionalmente. Une mucho a los participantes y te permite participar en algo más grande. Y, por supuesto, a veces hay jugosos premios.

Si tenéis la oportunidad, os lo recomiendo. En webs como Meetup, Eventbrite e incluso algunas especializadas como www.hackathonspain.com puedes encontrar algunas convocatorias.