Canción de los hermanos

Ayer, cuando éramos el todo:
la cifra que surgió de esas miradas:
las nuestras, las más próximas;
y un diálogo al amparo de la cuna:
“¿quién eres, viejo muro de la casa?”,
“¿quién eres, nueva puerta de mi hogar?”. 
Ayer, cuando éramos las ganas 
de jugar al escondite y de encontrarnos; 
ayer, cuando nada nos faltaba 
pues tener era nuevísimo; ayer
al aprender la urgencia de nosotros
que vino en voz de enfermedades, 
de distancias: de hoy no juegos,
de ya novios, de ya novias
y de abruptos todavías:
baños en la lluvia, tardes entre fotos,
furia de los padres, muertes de los tíos 
o exhaustísimas carteras.

Ayer, en el corral de sus miradas, 
fragüé esta complitud con que construyo 
y que desgasto escombrando, armando vida
esta vida que rotulo con mi nombre,
este nombre que comparto con suyo.