Aug 26, 2017 · 1 min read
Si mi muralla no te convierte en catapulta
no habrá guerra; coronado de orgullo
no busco, en realidad, más que perder.
Una voz rendida no abre ríos en mi cuerpo
por donde la sangre llegue hasta el deseo saludable:
valle en el que crecen los días que mejor recuerdo
en donde nuestra juventud podría pacer eternamente;
y puedo querer con todo el verbo, águila mía,
serpiente hogar del veneno de este tiempo,
pero si no rompes mi ventana no soy viento,
si mi muralla no te convierte en catapulta
no soy cueva, no soy bune, no te escondo,
no puedo rescatarte, o rescatarme,
de las fauces de la era.
