Esteban Javier Rico Trillaud
4 min readFeb 2, 2015

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DNI Clarín, Octubre 2014

El estudio de género dentro del diseño, una asignatura pendiente

Los estudios de género tienen un desarrollo muy importante, sin embargo, en algunos casos hay disciplinas que han estado al margen de la investigación y la reflexión. El diseño, como un gran configurador de las funcionalidades y las subjetividades contemporáneas, debería hacer una interpelación profunda en dos planos: sobre el rol asignado (o permitido) de la mujer hacia determinados proyectos de diseño, y el entendimiento acerca de si existen procesos proyectuales que en su desarrollo se diferencian por una visión de género. Voy a comenzar por el primer plano, que se encuadra con la problemática de las actitudes discriminatorias hacia la mujer en una estructura androcentrista, desde la enseñanza hasta la práctica disciplinar.

Si nos situamos en un recorrido sintético del siglo XX encontraremos grandes “olvidos” de menciones de diseñadoras mujeres que deberían estar en un lugar central de la enseñanza: Marianne Brandt, Charlotte Perriand, Anni Albers o Inge Scholl. Pero muy pocos reconocen a estas mujeres y sus aportes al diseño salvo por ser discípulas, coautoras o esposas, todas “socias sin derechos de cartelera”. Entonces, para poner en su lugar, la primera mencionada — Marianne Brandt — era, junto a Moholy Nagy, quien llevaba adelante el taller de metales de la Bauhaus. La segunda, Charlotte Perriand, era la coautora junto a Le Corbusier en los diseños más reconocidos de muebles, tanto que aquellos poseedores de alguno de estos diseños deberían mencionar que tienen un “Perriand-Le Corbusier”. Y para finalizar con esta pequeña muestra de invisibilización de los reconocimientos y derechos de la mujer: Anni Albers era una destacada profesora de diseño textil en la Bauhaus, quizás recordada por unos pocos como la esposa de Josef Albers; e Inge Scholl, la esposa de Otl Aicher, fue promotora de la fundación de la Escuela de Ulm (Garone Gravier, 2009). También podemos reconocer la lucha de las mujeres por lograr incorporarse en el gremio de impresores en el siglo XIX, y luego sus avances y logros en “ganar” espacio en el mercado del diseño editorial, que a lo largo del siglo XX ha sido un ámbito de gran desarrollo para la mujer. Recomiendo el ensayo de Ellen Lupton, “Mujeres en el Diseño Gráfico”, para ampliar esta línea.

Si analizamos las instituciones de enseñanza del Diseño, han habido avances relativos; si bien las mujeres han logrado insertarse e influir en la construcción de los discursos visuales, no se ha reflexionado acerca de cómo la matriz de enseñanza que se sostiene a través de paradigmas sociales todavía reproduce actitudes discriminatorias en la producción del diseño desde un punto de vista de género. Asimismo, no hay en las principales instituciones de enseñanza del diseño en Argentina una perspectiva de género institucional, salvo aisladas excepciones muy meritorias.

Es necesario y urgente pensar la perspectiva de género del diseño desde la interdisciplina; voy a mencionar de manera no exhaustiva algunos proyectos e iniciativas regionales interesantes y disímiles: el proyecto BioGráficas, una historia del diseño latinoamericano centrado en el rescate de la labor de diseño de las mujeres, dirigido por Marina Garone; las iniciativas del Centro de Estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA (CEADIG), que en la última década ha incorporado, a partir de la militancia de las estudiantes, actividades en los Encuentros Nacionales de la Mujer, llegando en las últimas ediciones a incorporarse mesas de trabajo específicas de Universidad; y por último, quisiera mencionar grupos de diseñadoras que están comenzando a trabajar asociativamente desde una perspectiva interdisciplinaria, incorporando la problemática de género también en los procesos metodológicos proyectuales. Esto último, todavía incipiente, debería tener un acompañamiento desde las instituciones, de aquellas que se dedican a la enseñanza, y de todas aquellas que fomentan el diseño, como el Centro Metropolitano de Diseño (CMD), entre otras. Las disciplinas ligadas al campo de las humanidades tienen una tradición mayor por ejemplo en el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras, donde sus aportes pueden ser un punto de partida valioso para incluir la perspectiva y el estudio de género dentro del diseño que todavía es una asignatura pendiente.

Esteban Javier Rico, Es Diseñador y Profesor Titular en la Carrera de Diseño Gráfico FADU-UBA y en Edición FILO-UBA. Es Investigador en la temática de Cartografías de Diseño Social. Es socio y director de Grupo KPR una empresa de diseño y comunicación estratégica interdisciplinaria.

Nota Publicada en DNI Clarin. Octubre 2014

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