Palabras al viento*

*o bien: Breves anotaciones de un palíndromo cotidiano del auto-boicot y el dilema entre la acusación frente a 1) un supuesto y medroso acto consciente o 2) la circunstancia inconclusa anunciada previamente llevada a infeliz término. De cómo guardar un pequeño botiquín de primeros auxilios, y llevarlo consigo para sonreír en caso de ser necesario. Repeticiones al gusto y como servirlas en un plato de amor intenso, falso tedio en cosecha, zozobra ante el abandono físico y/o melancolía honesta (la más honesta de todas).

-Sé verle del revés- escribí en una sobrevalorada libreta de bolsillo camino a un concierto. Supongo que tal frase podría aguzar aún más la incertidumbre y el morbo de no saber a qué viene tal cosa, e incluso potenciar aquel hecho en el cual el mito sobrepasa la realidad y así desencadenar alguna verdad personal. Los filos nos advierten que somos seres frágiles y que dado ese punto de contacto extremo solemos exclamar ¡basta! ¡pare, ya no más! No podemos obviar por supuesto la cicatriz como hecho reivindicador en la memoria.

Acerca del dilema entre el hacer, decir y pensar… y la suma de sus productos para construir una experiencia intensa de vida común con la otredad de algún ser vivo más o menos alineado con uno, le mencionaba a una persona contigua a mi espacio en la barra de una vieja cantina capitalina que pensar en un «vos me encantás, quisiera tener sexo ahora mismo, tomemos un café, ¿te gusta el vino?, me vale verga tu pasado, te amo, lo siento, no quiero seguir más, quisiera besarte, debo irme, te extraño» puede pasar por los estados más abstractos hasta los más concretos de la expectativa y de la idea misma de llevar dicha (s) acción (es) a cabo. Al fin y al cabo ninguno de los tres infinitivos es tan fácil, pero uno agradece eternamente la iniciativa.

En mi caso del cobarde al dicho es larga la carretera. Del dicho al verbo hay mucho trecho. Del verbo al cansancio es incierto cuánto se dura en llegar. Me salta la pregunta: ¿y quién llegará primero? Y es cuando ese sentido de jugar sucio en plena competencia me arrebata el sosiego y yo termino apostándole más bien a quién llegará de último. Y si me leo en tal dilema, tal y como en un principio escribí de camino a mi concierto, repentinamente descubro mi problema. Y es que tanto al derecho como al revés últimamente siempre digo lo mismo.

https://www.youtube.com/watch?v=kFlXXQPCcT0

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