Palacio Real Plaza de Oriente (Madrid). Foto de Iván Rivero seleccionada de Pexels.

Historia de una reconciliación

Estela Pérez
Sep 1, 2018 · 2 min read

Se está hablando mucho de reconciliación en estos días. Se ha puesto de moda. De alguna forma, todos nos hemos reconciliado alguna vez. Dos partes en conflicto que retoman de forma voluntaria su relación, tan fácil y tan difícil. Y es que una reconciliación se construye sobre la base del reconocimiento de la propia culpa, que es siempre algo bastante complicado, la aceptación de los motivos del otro y el perdón. ¡Ay, el perdón! Abandonar el derecho que uno tiene a estar resentido con el que nos ha herido. Perdonar es un acto individual, algo muy personal, depende de muchos factores psicológicos, de comportamiento, también sociales, históricos, etc.; por eso es algo que no se puede imponer a los demás, cada acual decide si perdona o no.

Por si nunca has pasado por una reconciliación, déjame que te cuente que hace 43 años en este país todo el mundo vivió una, o al menos eso dicen. Fue un gran acuerdo, un compromiso nacional en un momento en el que la estabilidad y la paz social no estaban garantizadas, un paso necesario, esencial, para cimentar y empezar a construir la ansiada Democracia. Pero en aquella reconciliación no hubo admisión de responsabilidad por ninguna de las partes, no se rindieron cuentas y por supuesto no hubo perdón, ni olvido.

Por eso hoy es muy difícil mantener una conversación sobre algún asunto de interés público sin echar al otro en cara su ideología. Por eso es normal escuchar a jóvenes que hacen suyos los bandos que enfrentaron a sus tatarabuelos llamándose “fachas” o “rojos”.

El perdón y el olvido no se pueden imponer. No puedes decir a la familia de un desaparecido o represariado que la Transición cerró las heridas de la Guerra y de los 40 años de represión cuando al dictador no le faltan flores frescas en el megalómano mausoleo que mandó construir con el sudor y la sangre de presos republicanos. El dolor y el resentimiento se transmiten de generación en generación y las dos Españas nunca se van a reconciliar mientras se glorifica la dictadura en esa vergonzosa fosa común que es el Valle de los Caídos.

¿Es urgente la exhumación de los restos de Franco ahora? No, no ahora; deviene urgente desde hace años. Es urgente hacer justicia porque para eso estamos en un estado de derecho, hay que esclarecer los hechos, admitir lo que pasó y compensar a las víctimas. El franquismo ya se encargó de hacerlo con las suyas.

Entonces, solo entonces, podremos comenzar a andar el largo camino a la reconciliación.

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