Auto reflexión
Esther Huerta
TOMAR RESPONSABILIDAD RADICAL
Este aspecto es quizá el que más tenga que trabajar, o he hecho desde hace algún tiempo pero desprenderse de las malas prácticas lleva tiempo y por momentos me sorprendo responsabilizando a otro por lo que me acontece solo a mí.
Años atrás me encontraba estudiando una carrera, que si bien me gustaba nunca me apasiono como esperaba, cada día recorría 5 horas de camino para llegar a mi facultad y volver a casa y cada vez parecía más solitaria e infeliz; pensaba que mi suerte había fallado esperaba que de algún modo “milagroso” o por acción de otro mi destino se recompusiera y esto me causaba aun mayor frustración.
No fue hasta que un día me hice consciente de que la responsabilidad era mía, no solo la que me había llevado hasta allí sino también la que me llevaría a un lugar más placentero; deje mi entonces carrera en una decisión aparentemente radical, elegí una nueva carrera y el lugar donde quería estudiarla, me prepare e ingrese a la UAM.
Desde entonces me hice más consciente de que lo que pasa en mi vida en responsabilidad mía y que eso me requiere acciones conscientes diarias aunque por supuesto eso me supone un trabajo constate y a veces difícil.
HABLAR HONESTAMENTE
Como adultos solemos caer en dos polos; mentimos, es decir somos deshonestos, o traducimos la honestidad en ataques verbales al otro.
Con lo anterior me refiero a que, y creo esto es una cuestión cultural, aprendemos a ser deshonestos para no dañar, para encajar en lo “esperado socialmente” o por temor a ser rechazados; o por el contrario pensamos que la honestidad consiste en decir lo que se piensa, justo como se piensa, perdiendo la empatía por quien escucha.
Este es un aspecto que deberíamos trabajar más a menudo para comprender que la honestidad debiera estar acompañada de un lenguaje asertivo, para entonces honrar nuestra honestidad sin dejar de empatizar con el otro y esto ha de requerir pensar siempre en la mejor forma de expresar lo que estamos pensando así como el momento para hacerlo.
Aunque me cuesta algo de trabajo he procurado detenerme un momento para encontrar la forma asertiva de expresarme pero siempre siendo honesta.
EXPERIMENTAR EL MUNDO COMO ALIADO
Me parece que este está muy relacionado con “responsabilidad radical” pues mucha veces experimentamos el mundo como “enemigo” a raíz de delegar responsabilidades y depositarlas en el exterior, es decir; si no soy feliz o no me encuentro bien es responsabilidad del otro, del mundo.
Creo que mi primer ejemplo sirve para ilustrar este aspecto, yo me sentía frustrada e infeliz porque aseguraba que el mundo, mi destino me habían tratado de forma injusta; deposite las responsabilidades al exterior y experimente el mundo basada en lo que yo “esperaba que fuera” y no en lo que realmente era.
Ese es un punto que me encuentro trabajando y que, insisto, ligo mucho al hecho de tomar responsabilidad y poco a poco aprendo a vivir el mundo como un aliado.
GENERAR APRECIACIÓN
Este es un punto que no me cuesta tanto y sin embargo procuro trabajarlo cada día.
Generar apreciación, según creo, debe partir de la apreciación a uno mismo y solo así extenderla a los demás.
EXPLORAR LO OPUESTO
Pienso que este es un aspecto que debemos trabajar de a poco cada día pues nos han educado de tal forma que nos aferramos a tener la razón, quizá sea por competitividad (mal interpretada) pero aceptar la posibilidad de explorar la opinión del otro puede generarnos sentimiento de fracaso.
Ahora comprendo que incluso cuando estoy “segura” de tener la razón escuchar al otro me ayudara; la diversidad de pensamientos siempre puede enriquecerme, aportar perspectivas que no había explorado y entonces cuestionarme desde qué lugar mi “razón” es validad y en donde están sus limitantes. Creo que la exploración de lo opuesto nos lleva a contextualizar, desde donde habla la otra persona.
