Criticando al aparato

De prestigio, Peña y plagios

¿Les conté que estudié y trabajo en la UP?, sí, soy comunicador de la Universidad Panamericana. Licenciado y todo, me titulé por tesis, cero plagios.

Ya casi al final de la carrera, existe una materia más que acreditar: Deontología de la Comunicación. Deontología es el conjunto ordenado de deberes y obligaciones morales que tienen los profesionales de una determinada materia. Como graduado de comunicación — y a propósito del salpicadero de información generado por la investigación de Aristegui Noticias “Peña Nieto de plagiador a presidente” — creo que resulta relevante e ineludible hablar de estas obligaciones que me corresponden.

En el sitio www.deontologia.org en el apartado correspondiente al periodismo nos comenta que tenemos las siguientes obligaciones:

  1. El respeto a la verdad.
  2. Estar abierto a la investigación de los hechos.
  3. Perseguir la objetividad aunque se sepa inaccesible.
  4. Contrastar los datos con cuantas fuentes periodísticas sean precisas.
  5. Diferenciar con claridad entre información y opinión.
  6. Enfrentar, cuando existan, las versiones sobre un hecho.
  7. Respeto a la presunción de inocencia.
  8. Rectificación de las informaciones erróneas.

En el quinto rubro es donde creo que resulta más difícil contraponer lo sucedido, ya que si bien lo que se muestra en el reportaje de Aristegui Noticias se expone como una prueba verificable, lo que da pie a tantas distintas posturas — como esta misma — se queda en la cancha de las intenciones, la agenda y el timing.

El “ataque” y todo argumento va directamente apuntado al tema moral que implica el plagio o robo de material perteneciente a otros autores, causal de reprobación de un examen profesional y en este caso de la posible cancelación de un título profesional. Es un tema que cae en lo moral porque es determinado por una intención, la de engañar, hacer trampa.

Queda claro que es un tema de fondo, no solo de forma, como a manera de defensa tratan o intentarán minimizar la información presentada el pasado domingo. El argumento de que en la imprenta se les fueron las comillas se queda corto al tratar de explicar el origen de la “accidental omisión”. Quienes hemos trabajado un proyecto de tesis para titulación, y apoyados por algún académico de nivel superior, sabemos que además de todas las fuentes que debemos consultar para apoyar lo que deseamos presentar, la forma es importantísima, ya que los materiales académicos tienen unas convenciones que no podemos eludir: El Aparato Crítico, que es el conjunto de citas y referencias bibliográficas que sustentan y dan rigor al texto académico.

Volviendo a las obligaciones inherentes a nuestra profesión, la séptima también tenemos que atenderla y respetar la presunción de inocencia. Está en manos de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana realizar la investigación correspondiente y actuar en consecuencia. Sin importar los conflictos políticos y de opinión pública, la UP debe ser coherente y asumir el costo que tenga que “pagarse”; los valores, la ética y la identidad cristiana, son la moneda de cambio cuando se compara a mi alma mater respecto a otras casas de estudio.

¿Que si se ha visto amenazado el prestigio de la universidad?, no creo. ¿Que si me ofende que un egresado de la UP sea sorprendido en una situación como ésta?, no, me ofende más como mexicano que nuestro presidente no da una. Como confío en que la Universidad actuará de acuerdo con lo que corresponda, sólo queda esperar y permitir que todo se ponga en su lugar.

He leído muchos posts y válidos comentarios u opiniones respecto a este tema, lo importante e imposible de ignorar son los hechos. Por lo pronto me limito a observar el pésimo manejo de crisis y de comunicación hacia el exterior por parte de la UP, creo que había muchas formas de encarar la situación, no sé, convocar a una rueda de prensa, nombrar a algún vocero y que se colocaran con una postura respecto a un “accidente” que podría traer consigo graves consecuencias.

Los involucrados tienen nombre y apellido, ellos son los responsables, que la paguen, ojalá no quede impune o en el olvido. En el aforismo 370 del libro Camino de San Josemaría Escrivá de Balaguer —fundador del Opus Dei— nos dice:

“Si no eres malo, y lo pareces, eres tonto. Y esa tontería — piedra de escándalo — es peor que la maldad.”
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