Divo, divino

Lo que se ve no se pregunta

“Los mexicanos somos alegres, unidos y luchones. Vivimos la vida con actitud […] Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho” La invasiva campaña previa al cuarto informe de gobierno de nuestro querido presidente —el casi pasante Enrique Peña Nieto— donde trata de contagiarnos su falso entusiasmo respecto la situación actual de nuestro México lindo y querido, intenta distraernos de lo que sabemos es más relevante; a ver quién “se la compra”. Cada quién.

Apelando a la parte emotiva de su audiencia, nos presentan a muy destacados mexicanos quienes se vieron beneficiados por los distintos programas gubernamentales, que les ha ido muy bien —parece— gracias al apoyo del guapote presidente que platica con ellos. El mensaje debe quedarse en eso para que después de verlo digamos “¡qué padre!”, “¡sí se puede!”, “¡vamos!”. No sería cool hablar de cosas más mesurables, no sé, índices de aprobación, el precio de la gasolina, ¿cómo va la inflación?, el número de muertos y “desaparecidos” que van en el sexenio, la tesis…

Sigamos con las emociones: hoy sí que tenemos una triste noticia, murió Juan Gabriel. Un “grande”, el más, imposible compararlo, todo un personaje, e irónicamente muere el mismo día que termina la serie-cuasitelenovela “hasta que te conoci” por TV Azteca y que cuenta su historia, ya estaba programada desde hace algunas semanas.

Ilustración: Cejas

Segúnla RAE, divo es un artista, un cantante — de preferencia de ópera — que goza de fama superlativa; también es algo divino, deidades gentílicas, a los emperadores romanos aquienes se concedían honores divinos después de su muerte. A partir de hoy — y no por que le hiciera falta — le queda mejor que nunca el “apodo” de Divo.

Se fue como los grandes, trabajando, como Cerati, como Michael Jackson, ya sé, nada que ver, hay niveles, ¡como Juanga nadie! Que Bellas Artes, que si se cayó, que qué joto —nadie joteó como él—, que sus hijos, que triquillones de discos, que sus películas —sí las que pasan por el 9—, que era michoacano y no de Juárez, que más de 3000 canciones, que si Adán Luna, no, Alberto Aguilera… Grande. Era tan grande, que hasta el mariachi le quedaba padre.

Ni modo, mi bucket list tiene un papelito menos, ya no podré ir a un concierto de Juanga. No creo que se hayan enterado de nada nuevo, no sé, ojalá que haberles “contado” esto, haya “contado mucho”