Así, ni un Mexican Bluff se puede.


Por: José Luis Chicoma (@JoseLuisChicoma) y Eduardo Sierra (@lalosierra_)

Colaborador: Rafael Carbajal (@RafaelCarbajal)


De todos los meses anteriores en los que Ecos de México ha escuchado a la prensa internacional, éste resalta como uno de los más caóticos. En noviembre, lo único que se movió en el país, fueron los miles de mexicanos que se manifestaron en varias ciudades por la situación de opacidad, impunidad e inseguridad que aqueja en cada rincón de México. No sólo fue el cúmulo de rabia emanado por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa la principal razón por la que ocurrieron estos actos; la Casa Blanca de la primera dama y una respuesta bastante deficiente para explicar el origen de su patrimonio, la cancelación del tren bala que iba a atraer una inversión china de más de 4 billones de pesos debido a presuntos conflictos de interés con los contratistas, y la evidente superación de los tres órdenes de gobierno por parte del crimen organizado, han sido tan sólo algunas de las consignas que han dado pie a la protesta social. Y esto ha sido lo que más ha resaltado la prensa internacional.

La economía va mal, pero la seguridad es aún peor, y eso es un gran problema. La frase “jodidos pero contentos”, que hasta unas décadas era un dicho que se escuchaba en cualquier rincón del país, ha desdibujado de su oración las últimas dos palabras. Las marchas que llamaron la atención de diarios como The Washington Post, pusieron en evidencia la raquítica popularidad del presidente y la desaprobación generalizada de la gobernabilidad en México. Tal como apunta The Guardian, la reputación del presidente está por los suelos, pero podría decirse lo mismo de cualquier institución o autoridad mexicana. En una interesante nota de La Nación, se vislumbra la realidad mexicana más a fondo, es decir, que no es sólo un problema de personajes e instituciones, sino que además, en México se ven niveles de violencia similares a otras zonas en guerra gracias a que tenemos cárteles ultraviolentos que parecen no guardar un céntimo de dignidad humana hacia sus víctimas.

La cereza en el pastel en esta racha de meses negativos en la reputación mexicana a nivel internacional, fue la Casa Blanca de Angélica Rivera, primera dama de México. Tal como lo expresa The New York Times, el conflicto de intereses que gira en torno a la adquisición de la Casa Blanca, el convenio cancelado con el tren bala chino otorgado a Grupo Higa, después de que la oposición levantó sospechas sobre los vínculos de este grupo con el presidente, y la evidente corrupción existente en este gobierno, han hecho que las críticas sean cada vez más fuertes Según Financial Times, la venta de la Casa Blanca no disminuirá el descontento social, y es que, la descripción que hace.

ripción que hace. Le Monde con sutiles términos franceses aburguesados describe la opulencia de la mansión, y logra reflejar cuán iluminadas están las habitaciones de Las Lomas y cuán opacas con las declaraciones patrimoniales de los políticos en México. Quid pro quo? se pregunta en Los Angeles Times cuando se enfatiza que la familia presidencial cuenta con una mansión pero no pagó un sólo peso por ella, ya que fue donada por Grupo Higa, grupo consentido de Peña desde que era gobernador y ganó la licitación para el tren bala que se iba a construir con capital chino. En pocas palabras, y tal como lo resume The Economist, la situación mexicana, así como la reputación y credibilidad del presidente, van de mal en peor.

Otra vez, buenas noticias como las que dedica Bloomberg en el sector de telecomunicaciones por la adquisicion de AT&T sobre Iusacell y lo cual permitirá una mayor competencia en ese sector, se ven eclipsadas por la situación indeseable por la que atraviesa el país. En El País se lee cómo el presidente en un ambiente cada vez más tenso, ha llamado a otro pacto para evitar casos como el de Iguala. Sin embargo, con estos límites de baja popularidad y dudosa reputación por las adquisiciones de su esposa, los discursos, si antes no cambiaban la realidad del país o la percepción del momento mexicano en el mundo, ahora menos. Ni el “Mexican bluff” es una opción para esta administración.


Este artículo forma parte del análisis mensual de medios internacionales que hace Ethos titulado Ecos de México.

Puedes ver el resto de los documentos de la edición de noviembre aquí.


José Luis es Director General y Eduardo es Investigador Junior de Dirección General en Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.

Rafael es parte del equipo de Dirección General.

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