Si la brecha de género se puede medir, se puede arreglar
Reporte Global de Brecha de Género
Por: Nicole Huete (@NicHuete)
En las últimas siete décadas la participación de las mujeres en distintos ámbitos de la economía y política mundial ha incrementado considerablemente, sin embargo, aún resulta imposible ignorar la falta de acceso equitativo de las mujeres a los recursos y oportunidades. La relación directa e innegable entre la participación de las mujeres y el desarrollo de un país, revela sin sorprender, que los países con una menor brecha de género son también los más desarrollados, mientras que los países con mayores brechas de género tienen niveles menores de desarrollo. Este indicador representa un motivo más para preocuparnos por medir la brecha de género en México e identificar las oportunidades que su reducción ofrece para el desarrollo.
Desde 2006, el Foro Económico Mundial publica anualmente el Reporte Global de la Brecha de Género, el cual busca medir la magnitud de la disparidad por género alrededor del mundo analizando cuatro ámbitos: salud y supervivencia, oportunidades económicas, logros educativos y empoderamiento político. Con los resultados se elabora un ranking que facilita la comparación entre diferentes países con el propósito de medir la distribución de los recursos que hay entre hombres y mujeres en cada nación.
Los resultados del reporte muestran que se han logrado grandes avances a nivel mundial en los últimos años en materia de salud y educación, pues la brecha de género en estos ámbitos se ha reducido en un 96% y 93% respectivamente. Sin embargo, en materia de participación económica la brecha sólo ha logrado cerrarse en un 60%. Así, uno de los retos más grandes y persistentes en la actualidad es modificar la distribución del trabajo tanto dentro de casa como fuera de ella. Esto implica cambios necesarios que van desde la implementación del permiso de paternidad —que hasta ahora no se tiene en la mayoría del mundo— hasta la equidad en oportunidades y derechos laborales para las mujeres.

La situación en México, aunque ha mejorado en los últimos años, aún es motivo de alarma. En el reporte de 2013, México se encuentra en el lugar 68 de 136 países, después de avanzar 16 puestos en un año. La mejora obedece a dos razones clave: el incremento en el porcentaje de mujeres profesionales y el aumento en el porcentaje de mujeres en el poder legislativo. Sin embargo, México se encuentra también en el puesto 16 de 26 países en Latinoamérica y el Caribe, aún por debajo de Nicaragua (10), Cuba (15), Argentina (34), Venezuela (50) y Brasil (62). A partir de esto, puede concluirse que el desarrollo de nuestro país se ha visto mermado por diversos factores, entre los que no debe ignorarse la brecha de género.
Además de ser un tema de derechos, la brecha de género es un tema de economía y desarrollo, pues ha resultado en una infrautilización de más de la mitad del capital y talento humano a nivel mundial. Un estudio de Catalyst ha demostrado que entre mayor diversidad exista en una empresa, ésta será más rentable, y que las compañías que cuentan con mujeres en su consejo directivo tienen un rendimiento mayor que aquéllas que no. Por si fuera poco, con mujeres en puestos de liderazgo, se adoptan mejores políticas laborales tanto para hombres como para mujeres, por lo que la inclusión de las mujeres en puestos de liderazgo es una pieza clave para impulsar el desarrollo de la economía mundial.
Según Linda Yueh, de BBC News, la integración de las mujeres a la fuerza laboral resultó en un crecimiento de un 14% en la economía de Estados Unidos; y, en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos este año, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, aseguró que la economía de su país sería 16% mayor si las mujeres participaran dentro de ésta de la misma manera que los hombres, demostrando una relación positiva entre el cierre de la brecha de género y la competitividad de un país. En contraste, el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial revela que México no es tan competitivo como podría serlo (ocupa el puesto 55 entre 148 países), por lo que orientar esfuerzos a cerrar la brecha representa una inversión para la competitividad del país, y por ende, su desarrollo económico.
Garantizar la inclusión de las mujeres en todos los ámbitos de la vida de un país ya no es privilegio, es una necesidad, y se trata de asegurar el impulso al desarrollo y a la economía mediante una mayor participación de la población femenina. El reto es compartido: las mujeres, la sociedad, las empresas y el gobierno son todos actores importantes para lograr el objetivo de cerrar la brecha de género, pues como asegura Saadia Zahidi, Directora del Programa de Mujeres Líderes y Paridad de Género del Foro Económico Mundial: “Las mujeres deben de tomar la responsabilidad de su propio éxito en el trabajo, pero las organizaciones y los gobiernos tienen que asegurar que este éxito sea un objetivo alcanzable para todas las que lo deseen”.
Nicole es parte del equipo de Dirección General en Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.