Devolviendo los pesos.

Una vez recibimos en casa a dos extranjeros, debían quedarse para un encuentro de danza el cual presencié con gran entusiasmo. Llegó el momento de partir, nos despedimos, reímos y compartimos. Al llegar a mi cuarto, después de la despedida, había en mi mesa unos pesos y un papel con la dirección, teléfonos y una nota que decía que debía ir a su país a devolvérselos. ¡Qué emoción! Supe más adelante que Kris (la chica extranjera) me tenía un itinerario listo para devolverme el favor y la estadía.
Eso fue hace unos 2 años atrás.
Resumiendo, me encuentro en la etapa de mi vida en la que devuelvo los abrazos, los besos, las partidas y los pesos. Voy de camino hacia el Callejón del Beso, los colores de la ciudad, las estructuras ingeniosas y divertidas, el chile, el tequila, la Peña, las momias y claro que a acampar mis recuerdos. Con tiquete y nota en mano voy a ver a Kris. A aumentar mis agradecimientos, experiencias y conocimientos.
“México me atormenta”.
Me amenaza con vivir.
(¿Sugerencias?)